El poeta que murió de amor

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Su alma empezó a declinar cuando su amadísima mujer, Luz, con quien compartió sesenta años de matrimonio, empezó a perder la conciencia por el alzheimer para acabar falleciendo hace tres años.

Los restos del poeta uruguayo Mario Benedetti, son velados desde hoy, 18 de mayo de 2009, en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo (Parlamento) en Montevideo

El poeta que tanto ayudó a enamorar, murió de amor. Sí, en cuerpo Mario Benedetti falleció el domingo tras una larga y molesta enfermedad intestinal, pero su alma empezó a declinar cuando su amadísima mujer, Luz, con quien compartió sesenta años de matrimonio, empezó a perder la conciencia por el alzheimer para acabar falleciendo hace tres años. “Acontece la noche y estoy solo / cargo conmigo mismo a duras penas / al buen amor se lo llevó la muerte / y no sé para quien seguir viviendo”, escribió el poeta en Testigo de uno mismo (Seix Barral, 2008), la última de sus más de ochenta obras, la mayoría de poesía.ntegridad, compromiso, generosidad, humildad. Son palabras comunes en las muestras de dolor expresadas desde todos los ámbitos y países. Póstuma unanimidad de la que no todos los grandes literatos pueden presumir en el más allá.

Por supuesto, como todos los escritores izquierdistas de su generación, sintió admiración por el líder cubano Fidel Castro y su revolución, que defendió sin tapujos hasta la muerte, destacando sus logros sociales en educación y salud. Pero ello nunca le reportó el ruido de críticas que otros sí recibieron, sobre todo cuando la deriva autoritaria en Cuba entró en contradicción con la lucha contra las dictaduras derechistas latinoamericanas, por las cuales Benedetti sufrió un exilio de diez años, y su posterior “desexilio”, como llamó a su retorno democrático.

La unanimidad en los elogios al poeta no es impostada y quizás responda a su ejemplo de integridad. “Las causas en las que creo y que son derrotadas son las que me impulsan, porque gracias a que las defiendo puedo dormir tranquilo”, decía Benedetti en una entrevista en Clarín con motivo de su octogésimo cumpleaños.

El escritor uruguayo Eduardo Galeano acudió al domicilio montevideano de Benedetti nada más conocer su muerte, y con más silencios que palabras expresó poéticamente su pesar. “Benedetti en italiano significa benditos y lo único que puedo decir es eso, benditos, benditos sean las mujeres y los hombres honestos y generosos como él”, dijo Galeano.

De su generosidad y modestia fue testigo en el 2005 el entonces president de la Generalitat, Pasqual Maragall, y el grupo de periodistas que lo acompañábamos en su visita a Uruguay. Maragall saludó a Benedetti a las puertas del geriátrico donde Luz vivía su alzheimer y donde su marido la visitaba cada día. El escritor, pese a su evidente tristeza, no tuvo reparos en fotografiarse y charlar unos minutos no sólo con el president sino también con los periodistas.

“Podemos estar contentos de que la obra de Benedetti llegó a su plenitud hace ya algún tiempo”, dijo Hortensia Campanella, biógrafa de Benedetti (Mario Benedetti, un mito discretísimo. Alfaguara, 2008) y directora del Centro Cultural de España en Montevideo.

El cantante Joan Manuel Serrat, que musicalizó al poeta en el disco El sur también existe declaró sentir “pena por la muerte del amigo y la separación definitiva que esto significa, y liberación, porque en este caso la muerte se presenta como liberadora”.

Por su parte, el cantautor uruguayo Daniel Viglietti, amigo y gran difusor de los poemas de Benedetti, expresó su “envidia por los jóvenes que todavía están por conocerlo”. Viglietti añadió que ahora “hay que ser un poco alquimista y transformar la tristeza en divulgación en los jóvenes”.

El presidente de la Academia Nacional de Letras de Uruguay, Wilfredo Penco, dijo que con el fallecimiento de Mario Benedetti “se va también un país, una cultura que representa la segunda mitad del siglo XX”. “El dolor y el disgusto no se adormecerán tan pronto”, fue la reacción del premio Nobel de Literatura José Saramago.

Y poético fue el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, uno de los primeros en visitar hoy lunes la capilla ardiente instalada en el Congreso. “Mario nunca muere, se siembra”, dijo Vázquez. El cuerpo de Benedetti será sepultado mañana martes en el Panteón Nacional del Cementerio Central de Montevideo.

Pese a que “el norte es el que ordena”, Benedetti murió en el sur existente. “Aquí abajo abajo / cerca de las raíces / es donde la memoria / ningún recuerdo omite / y hay quienes se desmueren / y hay quienes se desviven / y así entre todos logran / lo que era un imposible / que todo el mundo sepa / que el Sur también existe”.

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