Informe sobre Desarrollo Humano 2009

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El Informe sobre Desarrollo Humano cuestiona los mitos en torno a la migración

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Bangkok, 5 de octubre de 2009 — Permitir la migración, tanto entre países como en su interior, tiene el potencial de aumentar la libertad de las personas y mejorar la vida de millones de habitantes en el mundo entero, según el Informe sobre Desarrollo Humano 2009 cuya presentación tuvo lugar hoy en esta ciudad.

Vivimos en un mundo extremadamente móvil, donde la migración no es sólo inevitable, sino también una dimensión importantísima del desarrollo humano. Casi mil millones de personas (o una de cada siete) son migrantes. El informe Superando barreras: movilidad y desarrollo humanos, demuestra que la migración puede mejorar el desarrollo humano de quienes se desplazan, de las comunidades de destino y de los que permanecen en su lugar de origen.

“La migración puede ser una fuerza positiva que contribuya considerablemente al desarrollo humano”, señala Helen Clark, administradora del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). “Pero para aprovechar sus beneficios, tiene que haber un entorno normativo propicio, tal como se propone en este informe.”

Ciertamente, la migración puede aumentar el ingreso y las perspectivas de educación y salud de una persona. Pero más importante aún, ser capaz de decidir dónde vivir es un elemento clave de la libertad humana, se sostiene en el informe, donde también se argumenta que la reducción de las barreras y otros obstáculos al movimiento de las personas y el mejoramiento de las políticas respecto de quienes se trasladan pueden traducirse en grandes avances en materia de desarrollo humano.

Sin embargo, la migración no siempre trae beneficios; son las condiciones del traslado las que determinan en gran medida qué tanto provecho pueden sacar las personas de un cambio de su lugar de residencia habitual. Los desembolsos financieros pueden ser bastante altos y el desplazamiento inevitablemente implica incertidumbre y separación familiar. Los pobres normalmente ven restringida su movilidad por la falta de recursos, información y obstáculos en la nueva comunidad y país de acogida. Para un número demasiado alto de personas, el desplazamiento surge como consecuencia de un conflicto, de un desastre natural o de graves dificultades económicas. Por otra parte, algunas mujeres terminan siendo víctimas de redes de trata humana, pierden libertades fundamentales y enfrentan peligros que ponen en riesgo su integridad física.

Ésta es la publicación más reciente de la serie mundial de Informes sobre Desarrollo Humano que apuntan a estructurar el debate sobre los temas más candentes que enfrenta la humanidad, desde el cambio climático hasta los derechos humanos. Se trata de un informe independiente encargado por el PNUD y cuya directora de esta versión 2009 es Jeni Klugman.

Cuestionando algunos conceptos erróneos

Las conclusiones de este informe cuestionan algunos conceptos erróneos generalizados. La mayoría de los migrantes no atraviesa fronteras nacionales, sino más bien se desplaza dentro de su propio país: 740 millones de personas son migrantes internos y casi cuadruplican la cifra de los migrantes internacionales. Entre los migrantes internacionales, menos del 30% se traslada de un país en desarrollo a otro desarrollado. Por ejemplo, sólo el 3% de los africanos vive en un lugar distinto a su país de origen.

Contrariamente a las opiniones imperantes, los migrantes suelen aumentar el producto económico y dan más de lo que reciben. Algunas investigaciones exhaustivas demuestran que la inmigración por lo general aumenta el empleo en las comunidades de destino, no desplaza a los trabajadores locales del mercado laboral y mejora las tasas de inversión en nuevas empresas e iniciativas. El impacto global de los migrantes en las finanzas públicas, tanto nacionales como locales, es bastante reducido, y por otra parte existen numerosas pruebas de los beneficios de la migración en otros ámbitos, como la diversidad social y la capacidad de innovación.

Los autores demuestran que los beneficios para quienes se desplazan pueden ser enormes. Las investigaciones demostraron que, en promedio, los migrantes de los países más pobres experimentaron aumentos de hasta 15 veces en materia de ingresos, la duplicación de sus tasas de matrícula y la reducción de la mortalidad infantil en hasta 16 veces luego de trasladarse a un país desarrollado.

Vínculos con el desarrollo

En el caso de los países desde donde provienen los migrantes, el informe advierte que la migración en ningún caso reemplaza al desarrollo. No obstante, la movilidad generalmente aporta nuevas ideas, conocimientos y recursos, tanto para los migrantes como para los países de origen, que pueden complementar e incluso mejorar el desarrollo humano y económico. En muchos países, el dinero que envían los migrantes supera la ayuda oficial para el desarrollo.

Los migrantes normalmente comparten lo que ganan con sus familias y comunidades de origen. En muchos casos, se trata de dinero en efectivo, conocido como remesas, pero la familia puede beneficiarse de otras maneras también. Estas “remesas sociales”, como se han denominado estas otras formas, incluyen la reducción en las tasas de fecundidad, el aumento de las tasas de matrícula escolar y el empoderamiento de la mujer.

El informe sostiene además que el éxodo de profesionales (como médicos, enfermeras y maestros), que suscita gran preocupación en una serie de países en desarrollo que están perdiendo a este tipo de trabajadores calificados, es más un síntoma que una causa de las fallas del sistema público.

Cuando se integran a estrategias de desarrollo más generales, las políticas migratorias complementan los esfuerzos nacionales y locales más generales destinados a reducir la pobreza y mejorar el desarrollo social y económico.

Desmantelar las barreras

Superando barreras propone un paquete esencial de reformas de seis “pilares” que demanda:

  • Abrir los canales de entrada disponibles para más trabajadores, especialmente aquellos con menos calificados;
  • Garantizar derechos humanos básicos para los migrantes, desde servicios básicos como educación y salud hasta el derecho a voto;
  • Reducir los costos de transacción de la migración;
  • Encontrar soluciones conjuntas que beneficien tanto a las comunidades de destino como a los migrantes;
  • Facilitar la migración interna;
  • Incorporar la migración a las estrategias de desarrollo de los países de origen.

En lo que se refiere a la migración internacional, el informe no sugiere una liberalización generalizada, puesto que las personas de los lugares de destino tienen derecho a configurar su propia sociedad; no obstante, sí sostiene que existen muchos argumentos a favor de aumentar el acceso en sectores de gran demanda laboral, incluido para trabajadores con bajas calificaciones. Esto es particularmente importante en el caso de los países desarrollados donde la población está envejeciendo, de manera que podría aumentar la demanda de trabajadores migrantes..

Facilitar el acceso y reducir el costo de los documentos oficiales son otras dos medidas importantes para reducir las barreras a la migración regular. Racionalizar el excesivo papeleo ayudará a poner freno al flujo de migrantes irregulares, sostiene el informe, puesto que la gente encontrará más fácil y barato usar los canales legales.

Superando barreras también insta a los países receptores a tomar medidas para poner fin a la discriminación de los migrantes. El informe pone énfasis en la importancia de abordar las inquietudes de los residentes locales y generar más conciencia sobre los derechos de los migrantes, además de trabajar en conjunto con los empleadores, los sindicatos y los grupos comunitarios para luchar contra la xenofobia.

Pese a los casos de intolerancia, las investigaciones encargadas por el PNUD para el informe demuestran que los habitantes de los países de destino generalmente apoyan la llegada de más migrantes cuando hay disponibilidad de empleos y aprecian los beneficios –económicos, sociales y culturales– que aporta la mayor diversidad.

Tiempo de actuar

La recesión mundial rápidamente se ha transformado en una crisis del empleo y este tipo de crisis en general afecta más a los migrantes. La cantidad de recién llegados ha disminuido en varias regiones, mientras que algunos países de destino están tomando medidas para estimular u obligar a los migrantes a irse. No obstante, el informe sostiene que ahora es el momento de hacer algo.

“La recesión debe tomarse como una oportunidad para instaurar un nuevo trato hacia los migrantes: uno que beneficie a los trabajadores en el lugar de origen y en el extranjero y que al mismo tiempo resguarde contra una reacción proteccionista”, sostiene una de las principales autoras, Jeni Klugman. “Con la recuperación, volverán a aparecer muchas de las mismas tendencias básicas que han estado impulsado el desplazamiento durante los últimos 50 años e incentivarán a más gente a trasladarse”.

La gente se va a desplazar y por este motivo el estudio proporciona las herramientas para gestionar mejor la inevitable movilidad humana y expone principios y directrices para destinos tradicionales de inmigración, como Estados Unidos y Europa, y para nuevos polos de atracción, como Costa Rica, Marruecos y Tailandia. La aplicación del paquete de reformas esenciales planteado en Superando barreras depende de una evaluación realista de las condiciones económicas y sociales y del reconocimiento de la opinión pública y de otras restricciones políticas. No obstante, con decisión política todas son factibles de lograr, sostiene el informe.

El Índice de Desarrollo Humano

Hoy también se presentó, como parte del Informe sobre Desarrollo Humano 2009, el Índice de Desarrollo Humano (IDH), una medida sinóptica del bienestar de las personas que combina medidas de esperanza de vida, alfabetización, matriculación escolar y PIB per cápita. El índice muestra que pese al terreno ganado en muchas áreas durante los últimos 25 años, las disparidades en el bienestar de la gente entre los países ricos y pobres continúan siendo de una magnitud inaceptable.

Este año, el IDH se calculó para 182 países y territorios, la mayor cobertura de toda la historia. Los cálculos, que se basan en los datos más recientes compilados por la ONU y otros socios internacionales, se basan en datos de 2007.

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