Obama dice que EEUU está polarizado y necesita sanar

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CONGRESISTA HERIDA-OBAMA

En busca de unificar a una nación conmocionada y dolida, el presidente Barack Obama exhortó el miércoles por la noche a los estadounidenses a no utilizar la matanza del sábado en Arizona como una ocasión “para volverse el uno contra el otro

Por JULIE PACE y BEN FELLER
The Associated Press

TUCSON, Arizona, EE.UU. — En busca de unificar a una nación conmocionada y dolida, el presidente Barack Obama exhortó el miércoles por la noche a los estadounidenses a no utilizar la matanza del sábado en Arizona como una ocasión “para volverse el uno contra el otro”.

Obama dijo que la mejor forma de honrar a los muertos y heridos en el ataque es que cada estadounidense se convierta en una mejor persona.

Y en un momento muy emotivo de su discurso, el mandatario aseguró que la representante federal Gabrielle Giffords, quien recibió un tiro a quemarropa en la cabeza, había abierto los ojos por primera vez, poco después de que Obama la visitó en el hospital.

Luego de ver al pie de su cama a Giffords, Obama señaló: “Gabby abrió los ojos, de modo que puedo decirles que ella sabe que estamos aquí, sabe que la amamos y sabe que estamos con ella durante lo que será sin duda un momento muy difícil”.

La primera dama Michelle Obama se tomó de la mano con el marido de Giffords, Mark Kelly, luego que la noticia de que había abierto los ojos provocó una ovación en el estadio universitario donde se realizó la ceremonia para honrar a las víctimas del ataque.

En Tucson, Arizona, la ciudad donde ocurrió el tiroteo, Obama reconoció que no hay forma de saber qué desató el ataque que dejó seis muertos, 13 heridos y una nación conmocionada. En vez de ello, trató de dejar un recuerdo indeleble sobre la gente que fue abatida, y de convocar a la unidad nacional, a fin de que los estadounidenses aprovechen este momento para reflexionar sobre la conducta nacional y la compasión.

“Creo que podemos ser mejores”, dijo Obama ante el público que abarrotó el estadio de basquetbol de la Universidad, y ante incontables compatriotas que veían su mensaje por la televisión. “Quienes murieron aquí, quienes salvaron su vida aquí, me ayudan a creer. No seremos capaces de detener toda la perversidad en el mundo, pero sé que sí depende de nosotros definir la forma en que nos tratamos el uno al otro”.

El tiroteo ha conmocionado a los estadounidenses y ha desatado un debate nacional sobre el tono incendiario de la retórica de los políticos, el control de armas y el acceso a la atención psiquiátrica. En un momento en que surgieron acusaciones mutuas en Washington, acerca de si esa retórica incidió en el ataque, Obama buscó apaciguar también esos señalamientos.

“Las fuerzas que nos dividen no son tan poderosas como aquéllas que nos unen”, aseguró.

Luego de dar una semblanza de cada una de las personas que murieron, el mandatario desafió a todos los que escuchaban a reflexionar cuál sería la mejor forma de honrar su memoria. Y luego dio un consejo.

Instó a refrenar cualquier instinto de culpar a otros o de dar explicaciones ramplonas.

“En un momento en que nuestro discurso se ha polarizado tanto, en un momento en el que estamos demasiado ansiosos por culpar de todo lo que aqueja al mundo a quienes piensan distinto a nosotros, es importante hacer una pausa y cerciorarnos de que hablamos con los otros en una forma que sane, no en una que hiera”, dijo el presidente.

El becario Daniel Hernández, quien proporcionó los primeros auxilios a Giffords, fue ovacionado como un héroe en la ceremonia.

Pero Hernández rechazó modestamente el título de héroe, y dijo que éste le corresponde a quienes dedican su vida al servicio público.

Obama figuró entre quienes ovacionaron de pie a Hernández, de 20 años.

El mandatario llegó a Arizona horas antes, donde lo primero que hizo fue visitar en un hospital a la legisladora herida.

Las autoridades creen que Giffords fue el objetivo del ataque. Fue el primer intento de asesinato contra un miembro del Congreso en décadas. Un sospechoso está detenido y las autoridades dicen que actuó solo.

Obama volvió a verse en la necesidad de consolar a una nación. Todos los presidentes de la era reciente han tenido que hacerlo y, a veces, los actos que han realizado han ayudado a definir sus mandatos.

La historia reciente recuerda a George W. Bush haciendo sonar un corno entre los escombros del Centro de Comercio Mundial, demolido por los atentados del 11 de septiembre del 2011; a Bill Clinton después del ataque dinamitero en Oklahoma City en 1995, y a Ronald Regan, cuando respondió al estallido del transbordador espacial Challenger en 1986.

Obama ya había tenido una experiencia de luto nacional, tras el ataque a tiros perpetrado por un militar estadounidense en el puesto del Ejército en Fort Hood, Texas, en el 2009. Trece personas murieron y más de una treintena resultaron heridas.

Entonces, como ahora, Obama enfocó sus comentarios en la forma en que habían vivido las víctimas.

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