La tercera Gran Depresión (Augurios para un nuevo año)

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La crisis ha generado cambios estructurales en las relaciones internacionales y los modelos de crecimiento. Mientras Europa se desdibuja en el nuevo panorama, China empieza a practicar un neoimperialismo de corte planetario.

Un grupo de obreros chinos trabaja en la construcción de un edificio en Chengdu, en la provincia de Sichuan- CHINA PHOTOS / GETTY

Este tipo de acontecimientos marcan una inflexión en la historia de la humanidad, delimitan un cambio de paradigma. El mundo no es ya más el que era después de que se producen, pero no como consecuencia de los destrozos o alteraciones que provocan, sino porque el mismo mundo ya había cambiado antes, aunque los gobernantes y las opiniones públicas no se hubieran percatado de ello. Las crisis sistémicas constituyen el efecto y no la causa de dichos cambios. El pánico de 1873, que coincidió con el estallido de una burbuja inmobiliaria en Austria, corazón del imperio centroeuropeo, marcó también el comienzo del declive del británico y el inicio de la hegemonía americana. Hubo un deslizamiento de poder hacia el otro lado del Atlántico. De la Depresión de 1929 se derivó el auge de los fascismos europeos, que desembocaría en la Segunda Guerra Mundial. Hoy el poder económico, y enseguida comprobaremos que el político también, se desplaza hacia los países asiáticos, en los que el capitalismo convive con formas de vida y organización social muy alejadas de los parámetros occidentales y de la democracia representativa.

Es famosa la frase de Galbraith según la cual “la única función de las previsiones económicas es hacer que la astrología sea respetable”. Aun reconociendo las dificultades que economistas y políticos tienen en un entorno como este, el escepticismo de las gentes y la poca confianza de los agentes económicos a la hora de contemplar el futuro inmediato tiene mucho que ver con la perplejidad inicial de los expertos ante lo que sucedía y las declaraciones populistas, cuando no demagógicas, de muchos gobernantes, empeñados en que, puesto que el sistema financiero se basa en la confianza y la confianza es precisamente lo que falla, una apariencia de optimismo bastará para devolverla. Pero por mucho optimismo que se le ponga, los acuerdos de Bretton Woods perdieron hace mucho su capacidad para hacer frente a los desajustes de nuestro tiempo. Tampoco el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o la Organización Mundial del Comercio responden hoy adecuadamente a las necesidades de una regulación global, sin la cual el sistema mismo no podrá sobrevivir. La reforma de las instituciones internacionales y multilaterales es precisa y urgente, pero no se vislumbra que nada parecido vaya a suceder en el corto plazo.

La idea de que los fallos o defectos del mercado hay que corregirlos mediante la intervención de las autoridades públicas se remonta por lo menos a los trabajos de John Stuart Mill, que con Adam Smith y Ricardo integra la venerada trinidad de los fundadores del liberalismo económico y padres del capitalismo moderno. La suposición de que el mercado se autorregula por sí mismo, a partir de la cual se han derivado los males que hoy padecemos, constituyó el fundamento de las reaganomics y se encuentra en el corazón del pensamiento neoconservador americano que impregnó la gobernación del presidente George W. Bush y contagió el entusiasmo de los líderes de la derecha española, y de no pocos de la izquierda. En sus Principios de economía política, Stuart Mill habla de la necesidad de que el Estado intervenga cuando, y solo cuando, se producen defectos del mercado. Este es un principio muy querido para los gobernantes actuales de casi cualquier signo ideológico y ha sido incorporado desde Keynes a la mayoría de las escuelas económicas. El pánico de 2008 tuvo mucho que ver con los fallos de las instituciones públicas y de los organismos reguladores, es decir, con los fallos de la política, y no solo con los del mercado propiamente dicho. El proceso de desregulación impulsado por los neoliberales potenció los excesos de la economía financiera, alimentados por la creatividad de los inventores de inventos y multiplicados por el uso de las redes informáticas y telemáticas a través de todo el mundo. Pero gran parte de los activos financieros que fueron considerados tóxicos se crearon por los bancos en operaciones fuera de balance y, por tanto, fuera del mercado propiamente dicho. Difícilmente puede hablarse solo de un fallo del mercado allí donde el mercado mismo no existía, o se comportaba de una forma opaca y secreta.

Entonces, si no es solo el mercado, ¿quién tuvo la culpa? La respuesta es sencilla: los reguladores que no regularon; los controladores que no controlaron; los bancos que se implicaron en aventuras financieras de alto riesgo para sus clientes mientras ellos se garantizaban sus comisiones; los especuladores que no encontraron freno de ningún género y… los gobernantes. La eclosión de las hipotecas subprime en Estados Unidos se derivó en parte de las políticas de la autoridad federal, lo mismo que la burbuja inmobiliaria española es también consecuencia de las decisiones de cientos de ayuntamientos de financiarse a través de recalificaciones de suelo, embarcándonos, bajo la dirección y el amparo de los Gobiernos centrales y autónomos, en un modelo de crecimiento basado en el ladrillo y la consiguiente destrucción de nuestras costas. Muchas comunidades autónomas y las Cajas de Ahorro dependientes de ellas acompañaron, cuando no impulsaron de manera directa, esas políticas. La inflación de activos inmobiliarios es responsable del endeudamiento de nuestras familias, pero también de la escasez de recursos con la que ahora cuentan los municipios para honrar sus compromisos de pago y mantener prestaciones sociales que no tienen cómo financiar. La caída del mercado inmobiliario, todavía no tan estruendosa como sería preciso, afecta ahora a la financiación de las haciendas municipales y a las políticas de abundancia irresponsable que muchas de ellas practicaron.

La economía no existe al margen de la política, y es algo que los ciudadanos de los países democráticos recuerdan tozudamente a sus gobernantes a la hora de las elecciones. Por eso los votantes se han alejado del proyecto europeo: lo han hecho solo después de que el proyecto europeo se haya alejado de ellos. El cambio de modelo económico al que asistimos está caracterizado por las deficiencias de los Estados-nación a la hora de controlar y regular una economía globalizada. Europa hace oídos sordos a los reiterados avisos de que, tras su debilitamiento institucional, constatable a raíz de la ampliación a 27, su capacidad de hacer frente a los problemas de un mundo globalizado no hace sino disminuir. Los Gobiernos europeos procuran inútilmente conjurar la crisis global con soluciones nacionales, mientras el poder internacional se desvanece y licua. A este paso, la Comisión será un órgano eficiente a la hora de determinar el diámetro conveniente de los espárragos en lata, pero la ausencia de una política económica y fiscal, la irrelevancia de su política de defensa y de seguridad, la inexistencia de su política exterior y la sobreabundancia del reinado de los burócratas están acabando con el proyecto que un día alumbraron los fundadores de la Europa Unida.

Muchos Gobiernos decidieron inyectar considerables cantidades de dinero en el sistema para hacer frente a la crisis de forma coyuntural, con lo que ya se sabía que el aumento de los déficits públicos sería imparable. Lo peculiar de la situación es que a corto plazo son precisas medidas que resultan contradictorias con las necesarias reformas estructurales. Ya sabíamos que un prolongado aumento de los déficits públicos acabaría pasando factura a los gobernantes, como sucede ahora en España. En nuestro caso, lo peor es que dicho déficit no ha sido motivado por medidas que contribuyeran a generar empleo o a paliar las carencias del sistema financiero, sino a establecer medidas de protección social imposibles de financiar durante un tiempo prolongado. Ahora descubrimos que, pese a tener los mejores bancos del mundo, como presuntuosamente se propagó a los cuatro vientos, el sistema financiero español está enfermo de gravedad en lo que concierne a las Cajas de Ahorro y que una intervención de algún tipo, un plan de rescate o como quiera llamarse, es más que probable, y quizá inminente. La consecuencia inmediata es que durante 2011 continuará la presión sobre el déficit público y seguiremos padeciendo una sequía considerable en el crédito a las empresas y a los particulares. En semejantes circunstancias las esperanzas de una recuperación en el mercado de empleo son ilusorias. Alemania y otros países europeos han logrado salir de la recesión, pero nuestra economía apenas se va a beneficiar de ello. El presidente del Gobierno declaró el mes pasado que todavía nos quedan cinco años para salir del túnel. Es el primer análisis realista sobre la economía española que se ha permitido hacer a lo largo de esta legislatura.

La reforma de las normas financieras y su vigilancia deben llevarse a cabo internacionalmente y es preciso establecer qué organismos reguladores, con qué facultades e instrumentos coactivos, pueden encargarse de ella. Aunque la idea de un regulador financiero global sea por el momento poco realista, la solución a la crisis pasa por una mayor coordinación de las políticas de regulación y supervisión financiera capaz de traspasar las fronteras. Es imposible mantener una moneda unificada con un solo Banco Central Europeo y desperdigar la supervisión, la inspección y la regulación entre un par de docenas de bancos centrales.

Tras los desastres generados como consecuencia de dejar la economía únicamente en manos del laissez-faire y abandonar la política a la sinrazón de la fuerza, invadiendo países para imponer a sangre y fuego no sé qué tipo de democracia, hay que reordenar el sistema económico en un entorno que recupere los valores clásicos de esta. No es verdad que los mercados tiendan al equilibrio por sí mismos; solo lo harán si están debidamente regulados y si hay una autoridad competente, legítima y reconocida, capaz de hacer cumplir las normas. Y en un mercado global, esa autoridad tiene que ser global también. De hecho, el vacío existente lo están llenando en cierta forma los poderes fácticos emergentes, como el Gobierno chino, comprando deuda de países en dificultades e implementando una política que conduce sutilmente al antiguo Imperio del Centro a practicar un neoimperialismo de corte planetario. Mientras un proceso tan complejo y controvertido se produce, Europa no acaba de aplicarse a sus deberes: ni promueve la convergencia en sus políticas económica y fiscal, ni aborda los problemas energéticos que la acucian, ni prepara soluciones futuras para sectores industriales heridos de muerte en su territorio, mientras renacen en su seno el nacionalismo, el populismo y la xenofobia. Pero, por más esfuerzos que hagan los patrioteros de todas las raleas, el papel de los Estados-nación seguirá siendo importante solo si aceptamos que tiene que ser limitado por el creciente rol de las instituciones internacionales.

Las dos grandes depresiones económicas que la historia moderna ha conocido anunciaron cambios estructurales en las relaciones internacionales y en los modelos de crecimiento. Las nuevas tecnologías y la sociedad de la información están transformando ya desde hace más de una década los modelos económicos. Esta Gran Depresión de 2008 (que en realidad comenzó ya el 2007) marcará la emergencia de China como futura próxima primera economía mundial y el establecimiento en Asia, y en países hasta ahora considerados periféricos o tercermundistas, de muchos centros de poder (económico, político y científico) que antes se ubicaban en nuestra vieja Europa. No pocos de los fundamentos de la democracia, un invento típicamente europeo, se van a ver trastocados en la nueva situación.

Oxfam exige al G-20 que pase de las declaraciones a la acción

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La organización Oxfam Internacional (Intermón Oxfam en España) ha cifrado los efectos de la crisis económica en el tercer mundo: 100 personas caen cada minuto en la pobreza, por lo que insta al G-20 a tomar en su próxima reunión medidas urgentes para protegerlas. Según las cifras aportadas por la ONG, el número total de personas que pasan hambre en el mundo se sitúa ya por encima de los mil millones. Es decir, uno de cada seis habitantes del planeta.

“Los brotes verdes de la recuperación económica no han llegado a los países más pobres, que están hoy sufriendo de forma muy virulenta la depresión global”, afirma Ariane Arpa, directora general de Intermón Oxfam. “En el tiempo que empleen los líderes del G20 en cenar esta noche, cientos de personas habrán entrado a engrosar la ya larga lista de la pobreza y se verán forzados a sobrevivir con menos de 85 céntimos de euro al día”, añade.

Intermón Oxfam ha enviado recientemente una carta al presidente del Gobierno español en la que le pide que actúe “para garantizar que los logros de los diez últimos años en la lucha contra la pobreza no desaparecen en unos meses”. “Esperamos que Rodríguez Zapatero tenga un papel destacado entre los miembros de la UE, máxime cuando la cumbre del G20 tiene lugar a 100 días del comienzo de la presidencia española de la Unión Europea”, afirma Arpa.

En su reivindicación a los países que se reunirán en Pittsburg (EEUU), Oxfam Internacional pide que se ponga en marcha un paquete de medidas que libere 290.000 millones de dólares para aligerar la carga que soportan los países en desarrollo, sin que esto afecte a los contribuyentes de a pie. Este paquete de medidas incluye una “Tasa Tobin” que grave las transacciones financieras, una moratoria de la deuda y un férreo control de los paraísos fiscales.

Insulza anuncia que pedirá regreso de Cuba a la OEA

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Un soldado iza la bandera estadounidense frente al hotel Hyatt en Puerto España, el jueves 16 de abril, a un día de la inauguración de la V Cumbre de las Américas
Un soldado iza la bandera estadounidense frente al hotel Hyatt en Puerto España, el jueves 16 de abril, a un día de la inauguración de la V Cumbre de las Américas.

Brennan Linsley / AP foto

The Associated Press

El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, dijo el viernes que pedirá a la asamblea general de la organización derogar la resolución que en 1962 suspendió a Cuba.

“Vamos paso a paso, mi primer planteamiento es que deroguemos la resolución del año 62 y eso se lo voy a pedir a la asamblea yo, a la asamblea general de la OEA”, dijo Insulza a reporteros en un intervalo de una de las sesiones previas a la V Cumbre de las Américas, que se celebra el fin de semana en Trinidad.

La próxima asamblea general de la Organización de los Estados Americanos es a fines de mayo en la población de San Pedro Sula, en Honduras.

Cuba fue suspendida de la OEA en 1962 bajo el argumento que su sistema político no era compatible con las cartas de la organización.

Tras la resolución, todos los países rompieron relaciones diplomáticas con La Habana, excepto México.

Tales relaciones fueron restituidas posteriormente en las décadas subsiguientes.

ACLARACIÓN

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Gracias a los comentarios que hemos recibido, debemos aclarar lo siguiente:

1. No hemos abandonado nuestra suprema misión del abordaje de temas evangelisticos, mismos que se tratan en el blog hermano: http://www.adoracioncontinua.wordpress.com

2.Que el presente blog o principal, es una referencia a aquellos temas dignos de comentar y divulgar, para trascendencia de nuestra nación y pueblos vecinos.

3. Que entre nuestros cuatro blogs, ninguno hace referencia sobre una orientación partidaria, si no, aboradmos los temas y los recogemos con la visión de Justicia y Libertad, apartando nuestras propias visiones y estableciendo la crónica tal cual es.

4. Hacemos el llamado a votar por nuesto lago de coatepeque como una de las siete maravillas naturales mundial, desde nuestro sitio: http://www.cinturaamericana.wordpress.com


Gracias por tan buena cantidad de correos que nos motivan a continuar en nuestra tarea de informar y análizarpara construir una patria mejor.

Cronología de la crisis: de préstamos hipotecarios al riesgo de la recesión

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El año 2008 se caracterizó por una crisis financiera, originada en agosto de 2007 en Estados Unidos con el derrumbamiento del mercado de los préstamos inmobiliarios de riesgo (“subprime”) que se propagó a la economía mundial.

– 22 de enero 2008: la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) baja su principal tasa de interés en tres cuartos de punto porcentuales, a 3.50%.

– 17 de febrero: nacionalización del banco británico Northern Rock.

– 11 de marzo: nueva inyección masiva de liquidez en el mercado de crédito por parte de los bancos centrales.

– 16 de marzo: con la ayuda de la Fed, el banco de inversión estadounidense JP Morgan compra a su rival Bear Stearns a un bajo precio.

– 7 de septiembre: Los gigantes estadounidenses del crédito hipotecario Freddie Mac y Fannie Mae son puestos bajo tutela.

– 15 de septiembre: quiebra del banco de negocios Lehman Brothers, uno de los pilares de Wall Street. Su rival Merrill Lynch es comprado por Bank of America.

– 16 de septiembre: el asegurador estadounidense AIG es prácticamente nacionalizado, la ayuda del Estado asciende a más de $150,000 millones.

– 25 de septiembre: Irlanda se convierte en el primer país de la zona euro en entrar en recesión.

– 28 de septiembre: el banco y asegurador belga-holandés Fortis es recapitalizado por Holanda, Bélgica y Luxemburgo. El 30, las autoridades francesas y belgas nacionalizan el banco Dexia.

– 3 de octubre: el Congreso de EUA adopta un plan de rescate bancario (plan Paulson) por $700,000 millones.

– 4 de octubre: minicumbre de las cuatro primeras potencias europeas en París. La idea de un fondo europeo de apoyo a los bancos es rechazada.

– 5 de octubre: al adquirir Fortis, BNP Paribas se convierte en el primer banco de depósitos en Europa.

– 8 de octubre: Plan gubernamental británico de recapitalización de los bancos. Baja concertada de las tasas rectoras de seis grandes bancos centrales.

– 10 de octubre: la mayoría de las bolsas mundiales se hunden.

– 12 de octubre: acuerdo del Eurogrupo sobre un plan de acción que prevé garantías de los préstamos interbancarios, recapitalización de los bancos.

– 13 de octubre: París, Berlín, La Haya, Madrid, Viena y Lisboa presentan sus planes nacionales de rescate de los bancos. Alza espectacular de las bolsas. El Dow Jones sube
11.08%. El 15, Wall Street registra su peor sesión en más de 20 años (-7.87%).

– 21 de octubre: El presidente en ejercicio de la UE, el francés Nicolas Sarkozy, aboga por la creación de fondos soberanos y de un gobierno económico de la zona euro (rechazado por Berlín).

– 22 de octubre: derrumbe de la Bolsa de Buenos Aires, afectada por el proyecto de nacionalización del sistema de pensiones.

– 24 de octubre: la OPEP reduce su producción de crudo para tratar de parar la caída de los precios. Malas noticias, sobre todo en el sector automovilístico, confirman que la crisis financiera comienza a contaminar la economía.

– 27 de octubre: las Bolsas asiáticas se derrumban: Tokio en el peor nivel en los últimos 26 años. El 28, el euro se hunde a su más bajo nivel desde abril de 2006 ($1.2328).

– 3 de noviembre: la Comisión Europea prevé recesión en 2008, crecimiento en punto muerto para 2009, aumento en dos millones del número de desempleados (2008-2010).

– 5 de noviembre: plan alemán destinado a estimular la economía.

– 6 de noviembre: el FMI prevé para 2009 una recesión en los países desarrollados, la primera desde la posguerra, y un crecimiento mundial que no superará el 2.2%.

– 7 de noviembre: en Estados Unidos el desempleo sube a 6.5%, su más alto nivel en los últimos 14 años.

– 9 de noviembre: plan chino de reactivación económica.

– 12 de noviembre: Washington renuncia a la compra de los activos invendibles de los bancos, para invertir directamente en el capital de esos establecimientos.

– 13 de noviembre: La OCDE anuncia para 2009 una recesión de -0.3% y un fuerte aumento del desempleo, sobre todo en Europa.

– 14 de noviembre: Alemania, Italia y Hong Kong entran en recesión, la zona euro igualmente por primera vez de su historia. Francia escapa por poco.

– 15 de noviembre: en Washington, los grandes países desarrollados y emergentes (G20) se comprometen a reactivar la economía mundial lanzando al mismo tiempo una reforma del sistema financiero internacional.

– 17 de noviembre: Japón se suma a la lista de países en recesión.

– 19 de noviembre: Islanda, al borde de la asfixia, obtiene un préstamo del FMI y una ayuda de sus vecinos nórdicos.

– 24 de noviembre: tras entrar en recesión, Londres anuncia un plan de rescate. El 25, medidas estadounidenses destinadas a sostener el consumo y el sector inmobiliario.

– 26 de noviembre: plan de 200,000 millones de euros de la UE para estimular la economía.

– 1 de diciembre: confirmación que la economía estadounidense se encuentra en recesión desde hace un año.

– 4 de diciembre: el Banco Central Europeo rebaja su principal tasa (la más fuerte reducción de su historia). Baja histórica igualmente para el Banco de Inglaterra y el de Suecia.

Francia revela un plan de rescate para la inversión con miras a sostener los sectores del automóvil y la vivienda.

– 5 de diciembre: el petróleo, que ha perdido más de $100 desde julio, cae por debajo del umbral de los $40 por barril.

– 10 de diciembre: China, cuyo crecimiento se ha desacelerado en el tercer trimestre, registra en noviembre un descenso de las exportaciones y de las inversiones extranjeras.

– 11 de diciembre: el Senado estadounidense no logra llegar a un compromiso para votar el plan de rescate de la industria del automóvil, adoptado por la Cámara de representantes.

– 17 de diciembre: la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) decide reducir su producción en 2.2 millones de barriles diarios, con el objetivo de estabilizar el mercado, pero sin éxito.

– 18 de diciembre: los precios del petróleo caen nuevamente, alcanzando el nivel de julio de 2004 en Nueva York, tras caer por debajo de los $36.

La economía de América Latina crecerá 1.9% en 2009, la tasa más baja en seis años, y menos de la mitad de la registrada este año, poniendo fin al ciclo de bonanza en la región, según la CEPAL.

– 19 de diciembre: el barril de crudo
cae a $33.44 en Nueva York, su nivel más bajo desde el 2 de abril de 2004.

– 22 de diciembre: la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) prevé que para 2010 habrá de “20 a 25 millones” de desempleados más en el mundo, de los cuales entre ocho y 10 millones en los países de la OCDE.

Declaración Final de Washington 2008

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Declaración de la cumbre sobre los mercados financieros y la economía mundial

A 15 de noviembre de 2008
1. Nosotros, los dirigentes del Grupo de los Veinte, hemos mantenido una primera reunión en
Washington en la fecha del 15 de noviembre de 2008, en medio de graves problemas que
afectan a la economía mundial y a los mercados financieros. Estamos decididos a reforzar
nuestra cooperación y a trabajar en común para restaurar el crecimiento económico en el
mundo y para llevar a cabo las reformas necesarias en los sistemas financieros mundiales.

2. A lo largo de los últimos meses, nuestros países han tomado medidas urgentes y
excepcionales para sostener la economía mundial y estabilizar los mercados financieros.
Estos esfuerzos deben continuar. Al mismo tiempo, debemos sentar las bases de unas
reformas que contribuyan a garantizar que una crisis global como la que nos ocupa no vuelva
a producirse jamás. Nuestro trabajo se va a guiar por una confianza compartida en que los
principios del mercado, unas condiciones de comercio y de inversión sin trabas y unos
mercados financieros regulados de manera eficaz fomentan el dinamismo, la innovación y el
espíritu emprendedor que resultan esenciales para el crecimiento económico, el empleo y la
reducción de la pobreza.

– Causas primordiales de la crisis actual


3. Durante un período de fuerte crecimiento económico, crecientes movimientos de capital y
estabilidad prolongada en lo que lleva transcurrido de década, las partes actuantes en el
mercado han tratado de conseguir rendimientos más altos sin una valoración adecuada de los
riesgos y no han puesto en práctica la debida diligencia. Al mismo tiempo, se han combinado
unas normas deficientes de aseguramiento frente a riesgos, prácticas poco fiables de gestión
de riesgos, productos financieros cada vez más complejos y opacos y el consiguiente
apalancamiento excesivo para crear puntos vulnerables en el sistema. Los responsables
políticos, los reguladores y los supervisores de algunos países avanzados no evaluaron ni
abordaron de forma adecuada los riesgos que se estaban acumulando en los mercados
financieros, ni siguieron el ritmo de la innovación financiera, ni tuvieron en cuenta las
complejidades de las medidas reguladoras internas dentro del sistema.

4. Entre otros importantes factores subyacentes a la situación actual figuran unas políticas
macroeconómicas incoherentes e insuficientemente coordinadas y unas reformas estructurales
inadecuadas que han llevado a unos resultados macroeconómicos insostenibles a escala
global. Estas circunstancias, en su conjunto, han tenido su parte de responsabilidad en los
excesos y, en último término, han dado como resultado una grave alteración del mercado.

– Medidas que se han adoptado y que se van a adoptar

5. Hasta la fecha, hemos tomado medidas fuertes e importantes para estimular nuestras
economías, proporcionar liquidez, reforzar el capital de las instituciones financieras, proteger
ahorros y depósitos, abordar las deficiencias de regulación y descongelar los mercados
crediticios, y estamos trabajando en asegurar que las instituciones financieras internacionales
(IFIs) estén en condiciones de proporcionar un apoyo esencial a la economía mundial.

6. Sin embargo, es necesario hacer más para estabilizar los mercados financieros y sostener el
crecimiento económico. El impulso económico se está desacelerando de manera sustancial en
las principales economías y las perspectivas globales han empeorado. Muchas economías de
mercado emergentes, que han contribuido a sostener la economía mundial durante esta
década, siguen experimentando todavía un crecimiento satisfactorio, pero se están viendo
afectadas de manera adversa cada vez más por la desaceleración mundial.

7. Frente a este telón de fondo de condiciones económicas en franco deterioro en todo el
mundo, hemos estado de acuerdo en que hace falta una respuesta política en todos los
órdenes, basada en una cooperación macroeconómica más estrecha, que restablezca el
crecimiento, evite consecuencias indirectas negativas para el gasto público y ayude a las
economías de mercado emergentes y a los países en vías de desarrollo. Como medidas
inmediatas para la consecución de estos objetivos, así como para abordar los problemas a más
largo plazo, nos proponemos:

– mantener nuestros esfuerzos con todo vigor y tomar las medidas adicionales que sean
necesarias para estabilizar el sistema financiero;
– reconocer la importancia de la contribución de la política monetaria, que se considera
adecuada a las condiciones internas [de cada nación];
– recurrir en la medida apropiada a medidas fiscales para estimular las demandas internas con
efecto inmediato, al mismo tiempo que se mantiene un marco político conducente a la
sostenibilidad fiscal;
– ayudar a las economías emergentes y en vías de desarrollo a que tengan acceso a
financiación en las actuales condiciones de dificultades financieras, facilitándoles liquidez
directa y apoyo programado. Subrayamos el papel importante que corresponde al Fondo
Monetario Internacional (FMI) en la respuesta a la crisis, nos complacen sus nuevas
facilidades de liquidez a corto plazo e instamos la revisión ya en curso de sus instrumentos y
servicios para garantizar la flexibilidad;
– animar al Banco Mundial y a los demás bancos de desarrollo multilateral (BDMs) a emplear
a fondo toda su capacidad en apoyo de sus prioridades de desarrollo y nos complace la
adopción reciente de nuevos servicios del Banco Mundial en las áreas de infraestructuras y
financiación del comercio;
– garantizar que el FMI, el Banco Mundial y los demás BDMs cuentan con recursos
suficientes para seguir desempeñando su papel en la superación de la crisis.
– Principios comunes de reforma de los mercados financieros

8. Además de las medidas ya mencionadas, vamos a poner en marcha reformas que han de
reforzar los mercados financieros y los regímenes reguladores con vistas a evitar crisis en el
futuro. Toda regulación es, primera y principalmente, responsabilidad de los reguladores
nacionales, que constituyen la primera línea de defensa contra la inestabilidad de los
mercados. Sin embargo, nuestros mercados financieros tienen un ámbito global de actuación,
de modo que resulta necesario intensificar la cooperación internacional entre los reguladores
y reforzar las normas internacionales, así como, allí donde sea preciso, llevarlas a la práctica
de manera coherente, para lograr la adecuada protección frente a acontecimientos globales,
regionales y transfronterizos adversos que afecten a la estabilidad financiera internacional.
Los reguladores deben garantizar que sus decisiones contribuyan a la disciplina del mercado,
evitar consecuencias potencialmente negativas para otros países, incluyendo un arbitraje
regulador, y apoyar la competencia, el dinamismo y la innovación en los mercados. Las
instituciones financieras deben cargar asimismo con su responsabilidad en la confusa
situación actual y deberían asumir la parte que les corresponda para superarla, lo que incluye
reconocer sus pérdidas, aumentar su transparencia y mejorar sus prácticas de gobierno interno
y gestión del riesgo.

9. Nos comprometemos a poner en marcha políticas coherentes con los siguientes principios
comunes de reforma:
– reforzar la transparencia y la responsabilidad: vamos a reforzar la transparencia de los
mercados financieros, lo que implica aumentar la información exigible sobre los productos
financieros complejos y hacer que las compañías informen de manera exhaustiva y fiel sobre
sus condiciones financieras. Deberían situarse los incentivos en una misma línea para evitar
una excesiva asunción de riesgos.
– mejorar la regulación en profundidad: nos comprometemos a reforzar nuestros regímenes
reguladores, una supervisión prudente y la gestión de riesgos, así como a garantizar que todos
los mercados financieros, sus productos y los que actúan en los mercados están regulados o
sometidos a supervisión de la manera más adecuada a sus circunstancias. Vamos a ejercer
una supervisión estricta sobre las instituciones de clasificación crediticia, coherente con un
código internacional de conducta consensuado y reforzado. Asimismo, vamos a hacer que los
regímenes reguladores sean más eficaces a lo largo del ciclo económico, al mismo tiempo
que se asegure que la regulación sea eficaz, que no coarte la innovación y que fomente un
mayor intercambio de productos y servicios financieros. Nos comprometemos a realizar
evaluaciones transparentes de nuestros sistemas nacionales de regulación.
– promover la integridad de los mercados financieros: nos comprometemos a proteger la
integridad de los mercados financieros mundiales mediante un reforzamiento de la protección
a inversores y consumidores, la evitación de los conflictos de intereses, el impedimento de las
manipulaciones ilegales de los mercados, las actividades y los abusos de carácter fraudulento
y la defensa contra riesgos financieros ilícitos que surjan de jurisdicciones que no estén
dispuestas a cooperar. Vamos a fomentar asimismo el intercambio de información, incluso en
lo que respecta a las jurisdicciones que todavía tienen que comprometerse a aceptar las
normas internacionales sobre secreto y transparencia bancarios.
– reforzar la cooperación internacional: hacemos un llamamiento a nuestros reguladores
nacionales y regionales para que formulen sus regulaciones y otras medidas de manera
consecuente. Los reguladores deberían reforzar su coordinación y su cooperación en todos los
segmentos de los mercados financieros, incluso en lo que respecta a los movimientos
transfronterizos de capitales. Los reguladores y las restantes autoridades a las que les ataña
esta función deberían reforzar como cuestión prioritaria la cooperación sobre prevención,
gestión y resolución de crisis.
– reformar las instituciones financieras internacionales: nos comprometemos a avanzar en la
reforma de las instituciones surgidas de Bretton Woods para que puedan reflejar más
adecuadamente el peso económico cambiante [de las naciones] en la economía mundial al
objeto de reforzar su legitimidad y su eficacia. A este respecto, las economías emergentes y
en vías de desarrollo, incluidos los países más pobres, deberían tener una voz y una
representación mayores. El Forum por la Estabilidad Financiera (FEF) debe abrirse de
manera urgente a la adhesión de las economías emergentes en general y el resto de los
principales organismos que se ocupan del establecimiento de normas deberían revisar de
manera inmediata sus condiciones de admisión de miembros. El FMI, en colaboración con un
FEF y otros organismos ampliados, debería trabajar en una mejor identificación de los puntos
vulnerables, detectar posibles tensiones y actuar rápidamente para jugar un papel clave en
respuesta a la crisis.

– Cometidos de ministros y expertos

10. Estamos comprometidos a adoptar con rapidez medidas que hagan realidad estos
principios. Damos instrucciones a nuestros ministros de finanzas, bajo la coordinación de la
dirección del G-20 en 2009 (Brasil, Reino Unido y República de Corea), para que pongan en
marcha estos procesos y un horizonte temporal para su cumplimiento. En el Plan de Acción
que se adjunta se expone ya una primera lista de medidas específicas entre las que figuran
medidas de prioridad máxima que deberán haberse llevado a cabo antes del 31 de marzo del
2009.
En consulta con otras economías y con otros organismos existentes, e inspirándose en las
recomendaciones de eminentes expertos independientes que puedan convocar, pedimos a
nuestros ministros de finanzas que formulen recomendaciones adicionales, entre ellas, en las
siguientes áreas específicas:
– atenuar la tendencia a los ciclos en las políticas reguladoras;
– revisar y unificar las normas de contabilidad a nivel mundial, en especial en el caso de
inversiones complejas en momentos de tensión;
– reforzar la elasticidad y la transparencia de los mercados de derivados crediticios y reducir
sus riesgos para el sistema, lo que implica mejorar la infraestructura de los mercados de
valores que no cotizan en bolsa;
– revisar los mecanismos de compensación relacionados con los incentivos a la asunción de
riesgos y a la innovación;
– revisar los mandatos, el gobierno y las exigencias de recursos de las IFIs, y
– definir el ámbito de actuación de las instituciones importantes para el sistema y determinar
la regulación o la supervisión que resulten más adecuadas.

11. A la vista del papel del G-20 en la reforma de los sistemas financieros, nos volveremos a
reunir el 30 de abril del 2009 para pasar revista a la puesta en práctica de los principios y
decisiones sobre los que hoy se ha llegado a un acuerdo.

-Compromiso con una Economía Global Abierta

12. Reconocemos que estas reformas únicamente tendrán el éxito si están firmemente
fundamentadas sobre un firme compromiso con los principios del libre mercado, incluyendo
el imperio de la ley, el respeto por la propiedad privada, el comercio y las inversiones libres
en los mercados competitivos y se apoyan sobre unos sistemas financieros eficientes y
eficazmente regulados. Estos principios son esenciales para el crecimiento económico y la
prosperidad, habiendo ya liberado a millones de personas de la pobreza y elevado
sustancialmente el nivel de vida a escala global. Reconociendo la necesidad de mejorar la
regulación del sector financiero, deberemos, sin embargo, evitar un exceso de regulación que
podría obstaculizar el crecimiento económico y exacerbar la contracción de los flujos de
capital, incluyendo a los países en desarrollo.

13. Subrayamos la importancia crítica que tiene el rechazo al proteccionismo y no
involucionar hacia tiempos de incertidumbre financiera. A este respecto, y durante los
próximos 12 meses, nos abstendremos de establecer cualquier clase de nuevas barreras a la
inversión o al comercio de bienes y servicios, bien sea imponiendo nuevas restricciones a las
exportaciones o bien implementando medidas que no se atengan a las estipulaciones de la
Organización Mundial del Comercio (OMC) con el fin de estimular las exportaciones.
Además, nos esforzaremos por alcanzar un acuerdo este mismo año en relación con la
Agenda para el Desarrollo de Doha, de la OMC, tratando de lograr unos ambiciosos y
equilibrados resultados. En tal sentido, hemos cursado instrucciones a nuestros respectivos
Ministros de Comercio para que alcancen el mencionado objetivo y estén dispuestos a
intervenir personalmente en el proceso si ello fuera necesario. Asimismo, hemos acordado
que, puesto que nuestros respectivos países son los que tienen la mayor participación en el
sistema comercio global, todos deberemos aportar cuantas contribuciones positivas fueran
necesarias para alcanzar el citado objetivo.

14. Somos plenamente conscientes del impacto que la actual crisis está teniendo sobre los
países en vías de desarrollo y, muy particularmente, sobre los más vulnerables. Nos
reafirmamos en la importancia que tienen los Objetivos de Desarrollo del Milenio, un
compromiso que hemos adquirido para ayudar al desarrollo, y urgimos tanto a los países
desarrollados como a las economías emergentes a que asuman compromisos coherentes con
sus respectivas capacidades y los roles que desempeñan en la economía global. A este
respecto, reafirmamos la vigencia de los principios para el desarrollo acordados durante la
Conferencia sobre Financiación al Desarrollo de las Naciones Unidas celebrada en el año
2002 en la ciudad de Monterrey, en México, en la que se resaltaba tanto la propiedad por
parte de los respectivos países como la movilización de todas las fuentes de financiación para
el desarrollo.

15. Mantenemos nuestro compromiso de afrontar otros retos de naturaleza crítica, como son
la seguridad energética y el cambio climático, la seguridad alimentaria, el imperio de la ley y
la lucha contra el terrorismo, la pobreza y las enfermedades.

16. Mientras seguimos avanzando, confiamos plenamente en que, por medio de la
colaboración continua, la cooperación y el multilateralismo, seremos capaces de superar los
retos que tenemos ante nosotros y lograr restablecer la estabilidad y la prosperidad en la
economía mundial.

-Plan de Acción para la implementación de los Principios para la Reforma.

En este Plan de Acción se incluye un plan de trabajo integral para la implementación de los
cinco principios acordados para la reforma. Nuestros Ministros de Economía y Finanzas se
encargarán de asegurar que las metas previstas en este Plan de Acción sean decidida y
totalmente implementadas. Ellos serán los responsables del desarrollo e implementación del
diseño de tales recomendaciones en los trabajos en curso de los organismos de mayor
relevancia, como son el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Foro para la Estabilidad
Financiera (FEF) ampliado y los organismos regulares en proceso de establecimiento.
-Refuerzo de la Transparencia y la Responsabilidad
Acciones inmediatas hasta el día 31 de marzo de 2009.
-Los organismos clave con responsabilidad global deberán trabajar con el fin de reforzar los
métodos de valoración de garantías, teniendo, además, muy en cuenta la valoración de
productos complejos de baja liquidez, especialmente durante épocas de tensión.
-Los organismos responsables del establecimiento de normas contables deberán avanzar
significativamente en sus tareas para poder resolver las posibles debilidades contables y
hallar pautas para el control de los elementos que figuren fuera de balance.
-Los entes reguladores y los organismos responsables del establecimiento de normas
contables deberán reforzar la debida transparencia para los participantes en los mercados de
los instrumentos financieros complejos que lancen las diferentes firmas.
-Con la vista puesta en promover la estabilidad financiera, el gobierno del organismo
internacional responsable del establecimiento de normas contables se verá reforzado más aún,
incluyendo para ello medidas tales como la de revisión de sus miembros, con la finalidad de
asegurar, muy particularmente, la transparencia, la responsabilidad y una relación apropiada
entre este organismo independiente y las principales autoridades.
-Los organismos pertenecientes al sector privado que ya hayan desarrollado sus mejores
prácticas para el tratamiento de fondos de capital o fondos de alto riesgo deberán presentar
propuestas para el establecimiento de un conjunto unificado de buenas prácticas. Los
Ministros de Economía y Finanzas deberán valorar la idoneidad de dichas propuestas
partiendo de los análisis de los entes reguladores, el FEF ampliado y otros organismos
relevantes.

Acciones a medio plazo.

-Los organismos clave con una responsabilidad global deberán trabajar intensamente con el
fin de alcanzar el objetivo de crear una única normativa global de alta calidad.
-Los entes reguladores, los supervisores y los organismos responsables del establecimiento de
normas contables, y según proceda, deberán trabajar tanto unos con otros como con el sector
privado sobre las bases actuales, con la finalidad de asegurar una aplicación coherente y un
refuerzo de de normas contables de alta calidad.
-Las instituciones financieras deberán proporcionar en sus informes instrumentos reforzados
para el descubrimiento de riesgos y desvelar todas sus pérdidas, y ello sobre las bases que
rigen actualmente y de forma coherente con las mejores prácticas internacionales, tal como es
debido. Los entes reguladores deberán trabajar intensamente para asegurarse de que en las
informaciones económico financieras de cualquier institución financiera se proporcione una
descripción completa, exacta y puntual de las actividades de la firma (incluyendo sus
actividades no incluidas en balance) y que dicha información se ajuste a unas bases
coherentes y regulares.
Refuerzo de una Regulación Firme
Regímenes regulatorios

Acciones inmediatas hasta el día 31 de marzo de 2009

-El FMI, el FEF ampliado y otros entes reguladores y organismos deberán desarrollar las
recomendaciones precisas para poder mitigar la tendencia a la prociclalidad, incluyendo entre
ellas la revisión de la valoración, el apalancamiento, el capital bancario, la compensación
ejecutiva y las prácticas de aprovisionamiento pueden exacerbar las tendencias cíclicas.
Acciones a medio plazo
-Para el conjunto de países o regiones que aún no lo hayan hecho, cada uno de dichos países
o regiones deberá comprometerse a revisar e informar sobre la estructura y principios de su
sistema regulatorio, para, de tal forma, poder asegurarse de que es compatible con un sistema
financiero moderno y crecientemente globalizado. A tal efecto, los miembros del G-20 se
comprometen a elaborar un informe sobre un Programa de Valoración del Sector Financiero
(PVSF) y apoyar la transparencia de las valoraciones de los sistemas regulatorios nacionales
de cada país.
-Los organismos correspondientes deberán revisar la naturaleza diferenciada de las
regulaciones en los sectores de la banca, títulos, y de seguros y proporcionar los
correspondientes informes destacando las emisiones y haciendo las recomendaciones precisas
o poniendo de manifiesto las mejoras que fueran necesarias. Asimismo, se deberá acometer
una revisión del panorama de la regulación financiera, poniendo un especial énfasis sobre
instituciones, instrumentos y mercados que actualmente se encuentran sin regular, además de
asegurar que todas las instituciones sistémicamente relevantes se encuentren adecuadamente
reguladas.
-Las autoridades nacionales y regionales deberán revisar los regímenes de disolución y la
legislación sobre quiebras a la luz de las recientes experiencias para, así, asegurarse de se
permite el cierre ordenado de grandes complejos de instituciones financieras transnacionales.
-Las diferentes definiciones de capital deberán ser armonizadas en orden a lograr
estimaciones coherentes del capital y de la suficiencia de capital.
Perspectiva prudente
Acciones inmediatas a llevar a cabo antes del 31 de marzo de 2009
Los organismos reguladores deberán dar los pasos necesarios para asegurar que las agencias
de calificación crediticia cumplan los más elevados estándares de la organización
internacional de organismos reguladores de valores, a la vez que eviten conflictos de
intereses, faciliten una mayor transparencia para inversores y emisores y diferencien la
calificación de productos complejos. Todo esto ayudará a que las agencias de calificación
crediticia cuenten con los incentivos adecuados, así como con una perspectiva apropiada que
les permita desempeñar un papel fundamental en la provisión de información y evaluaciones
imparciales para los mercados.
-La organización internacional de reguladores de valores deberá revisar la adopción, por parte
de las agencias de calificación crediticia, de los estándares y mecanismos necesarios para la
conformidad de esta supervisión.
-Las autoridades deberán asegurarse de que las instituciones financieras mantengan un capital
adecuado en la cantidad necesaria para que se mantenga la confianza.
-Los encargados del establecimiento de los estándares deberán establecer ciertos requisitos
fortalecidos de capital para los créditos estructurados y las actividades de securización de los
bancos.
-Los supervisores y reguladores, en vista del lanzamiento inminente de servicios de
contraparte centrales para coberturas por riesgos crediticios (CDS) en ciertos países, deberán:
acelerar sus esfuerzos por reducir los riesgos sistemáticos de los CDS y las transacciones
derivadas al contado (OTS), insistir en que los participantes en el mercado apoyen las
plataformas de operaciones electrónicas o negociadas en Bolsa para los contratos de CDS;
expandir la transparencia bursátil de los derivados de OTC, y asegurar que la infraestructura
de los derivados de OTC pueda soportar volúmenes en expansión.

Acciones a medio plazo

– Las agencias de calificación crediticia que facilitan calificaciones públicas deberán estar
registradas.
-Los supervisores y los bancos centrales deberán desarrollar enfoques robustos y de
coherencia internacional para la supervisión de la liquidez de bancos fronterizos y las
operaciones de liquidez bancaria central de dichos bancos fronterizos.
Gestión del riesgo
Acciones inmediatas a llevar a cabo antes del 31 de marzo de 2009
– Los reguladores deberán desarrollar una guía mejorada para fortalecer las prácticas de la
gestión del riesgo, en línea con las mejores prácticas internacionales, a la vez que alienten a
las empresas financieras a reexaminar sus controles internos y a poner en marcha políticas
fortalecidas para una sana gestión del riesgo.
– Los reguladores deberán desarrollar e implementar procedimientos que aseguren que las
empresas financieras implementen políticas para gestionar mejor el riesgo de liquidez,
incluso mediante la creación de fuertes colchones de liquidez.
-Los supervisores deberán asegurar que las empresas financieras desarrollen procesos que
faciliten la medida global y oportuna de las concentraciones de riesgo y de las posiciones del
riesgo de contrapartes en todos los productos y geografías.
-Las empresas deberán volver a evaluar sus modelos de gestión del riesgo para protegerse del
estrés, además de informar a los supervisores sobre sus esfuerzos.
-El Comité de Basilea deberá estudiar la necesidad y ayuda para desarrollar nuevos modelos
de comprobación del estrés de las empresas, según considere apropiado.
– Las instituciones financieras deberán poseer claros incentivos internos para promocionar la
estabilidad, y deberán asimismo tomar medidas a través del esfuerzo voluntario o la acción
regulatoria, con la finalidad de evitar esquemas de compensación que recompensen el exceso
de rendimiento a corto plazo o la aceptación de riesgos.
-Los bancos deberán ejercer una gestión eficaz del riesgo y llevar a cabo las debidas
diligencias con respecto a la securización y los productos estructurados.

Acciones a medio plazo

– Los organismos internacionales establecedores de estándares, trabajando con una amplia
gama de economías y otros organismos apropiados, deberán asegurar que los mandatarios
reguladores sean conscientes y capaces de responder con rapidez a la evolución y la
innovación en los mercados y los productos financieros.
– Las autoridades deberán supervisar los cambios sustanciales en los precios de los activos,
así como sus implicaciones para la macroeconomía y el sistema financiero.
Promoción de la integridad en los mercados financieros
Acciones inmediatas a llevar a cabo antes del 31 de marzo de 2009
-Nuestras autoridades regionales y nacionales deberán trabajar juntas para mejorar la
cooperación reguladora entre jurisdicciones a escala regional e internacional.
-Las autoridades regionales y nacionales deberán trabajar para promover que se comparta la
información sobre las amenazas nacionales y fronterizas contra la estabilidad del mercado, a
la vez que aseguren que las provisiones legales nacionales (o regionales, si fuese aplicable)
sean adecuadas para tratar tales amenazas.
-Las autoridades nacionales y regionales deberán igualmente revisar la normativa de
conducta empresarial para proteger a mercados e inversores, especialmente frente a la
manipulación y los fraudes en el mercado, y para fortalecer su cooperación fronteriza, de
forma que se proteja el sistema financiero internacional frente a actos ilícitos. En caso de
mala conducta, debería aplicarse un régimen de sanciones adecuado.

Acciones a medio plazo

-Las autoridades nacionales y regionales deberán poner en marcha medidas nacionales e
internacionales que protejan el sistema financiero global de jurisdicciones no cooperadoras y
poco transparentes que constituyan un riesgo de actividad financiera ilícita.
-El Grupo de Acción Financiera deberá continuar con su importante trabajo contra el
blanqueo de dinero y la financiación terrorista, y del mismo modo apoyamos los esfuerzos
del Banco Mundial y la iniciativa para la recuperación de activos robados (iniciativa StAr).
-Las autoridades impositivas, apoyándose en el trabajo de organismos destacados, como la
OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), deberán continuar
con los esfuerzos para promover un intercambio de información impositiva. La falta de
transparencia y de un intercambio de información impositiva son aspectos a tratar de manera
enérgica.

Refuerzo de la cooperación internacional

Acciones inmediatas a llevar a cabo antes del 31 de marzo de 2009

-Los supervisores deberán colaborar para establecer colegios supervisores para todas las
principales instituciones financieras fronterizas, como parte de sus esfuerzos por fortalecer la
supervisión de empresas fronterizas.
-Los principales bancos globales deberán reunirse con regularidad con sus colegios
supervisores para mantener discusiones globales sobre las actividades de la empresa y la
evaluación de los riesgos a los que ésta se enfrenta.
-Los reguladores deberán dar los pasos necesarios para fortalecer las disposiciones sobre la
gestión de crisis fronterizas, incluyendo la cooperación y la comunicación entre sí, así como
con las autoridades apropiadas, para desarrollar completas listas de contacto y para realizar
ejercicios de simulación, según se considere apropiado.
Acciones a medio plazo
– Las autoridades, apoyándose en particular en el trabajo de los reguladores, deberán recopilar
información sobre áreas donde la convergencia de prácticas reguladoras como estándares de
contabilidad, auditorías y seguros de depósitos esté realizando progresos, tenga cierta
necesidad de un progreso acelerado o donde pueda haber cierto potencial de progreso.
-Las autoridades deberán asegurar que las medidas temporales para restablecer la estabilidad
y la confianza tengan las menores distorsiones posibles y se desarrollen de manera oportuna,
secuenciada y bien coordinada.

Reforma de las instituciones financieras internacionales

Acciones inmediatas a llevar a cabo antes del 31 de marzo de 2009

-El Foro de Estabilidad Financiera deberá expandirse hasta alcanzar una afiliación más
amplia de economías emergentes.
-El Fondo Monetario Internacional, centrado en la supervisión, y el Fondo de Estabilidad
Financiera, centrado en el establecimiento de estándares, deberán fortalecer su colaboración,
mejorar los esfuerzos para lograr una mejor integración de respuestas regulatorias y de
supervisión en un marco político de macroprudencia y llevar a cabo ejercicios anticipados de
advertencias.
-El Fondo Monetario Internacional, dada su afiliación universal y su destacada experiencia
macrofinanciera, deberá, en estrecha coordinación con el Fondo de Estabilidad Financiera y
otros organismos, adoptar un papel destacado en el aprendizaje de lecciones de la crisis
actual, de manera coherente a su mandato.
-Deberíamos revisar la adecuidad de los recursos del Fondo Monetario Internacional, el
Grupo del Banco Mundial y otros bancos de desarrollo multilateral, además de estar
preparados para aumentarlos cuando sea necesario. El Fondo Monetario Internacional
también deberá seguir revisando y adaptando sus instrumentos de préstamo para satisfacer de
manera adecuada las necesidades de sus miembros y revisar su papel fundamental en vista de
la actual crisis financiera.
-Debemos explorar nuevas formas de restaurar el acceso a los créditos por parte de los países
emergentes y en vías de desarrollo, y retomar los flujos de capital privado que resultan
fundamentales para el desarrollo y el crecimiento sostenible, incluyendo las actuales
inversiones en infraestructura.
-En los casos en que los graves trastornos del mercado han limitado el acceso a la
financiación necesaria de políticas fiscales anticíclicas, los bancos de desarrollo multilateral
deben asegurar que se pongan en marcha las medidas necesarias para apoyar, en la medida de
lo posible, a los países con buenos antecedentes y políticas sanas.

Acciones a medio plazo

– Pusimos de relieve que las Instituciones de Bretton Woods debían reformarse de manera
exhaustiva para que puedan reflejar de forma más adecuada los pesos económicos cambiantes
en la economía internacional y ser más responsables de los retos futuros. Las economías
emergentes y en desarrollo deberán tener más voz y representación en dichas instituciones.
-El Fondo Monetario Internacional deberá realizar vigorosas y ecuánimes revisiones de la
supervisión de todos los países, además de prestar una mayor atención a sus sectores
financieros y a una mejor integración de las revisiones con los programas de evaluación del
sector financiero de la unión entre el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Basándonos en todo esto, es necesario fortalecer el papel del Fondo Monetario Internacional
en el ofrecimiento de consejos políticos macrofinancieros.
-Las economías avanzadas, el Fondo Monetario Internacional y otras organizaciones
internacionales deberán facilitar programas para la creación de capacidad para las economías
de los mercados emergentes y de los países en vías de desarrollo sobre la formulación y la
puesta en marcha de nuevas y destacadas regulaciones, que resulten coherentes con los
estándares internacionales.