How to Help the Japan Earthquake and Tsunami Victims

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By Reader’s Digest Editors

Japan Earthquak and Tsunami © REUTERS/Ho New

On the Web:

Network For Good lets you choose your charity and donate through its website.

Google has launched a version of its Person Finder tool specifically for those who are trying to find or have information about earthquake survivors. You can access it here. For those in Japan who can’t register Google Person Finder, the company is encouraging those who are at a shelter or evacuation center to take photos of lists of people who are currently there and email them to tohoku.anpi.google@picasaweb.com with the shelter’s name in the subject line.

On Your Mobile Phone

This list from paidcontent.org hows how you can give $10 to various relief organizations by texting to the numbers below:

Text “JAPAN” or “TSUNAMI” to 20222 to donate $10 to Save the Children—90% of all expenditures at this non-profit goes to program services

Text “4JAPAN” or “4TSUNAMI” to 20222 to donate $10 to World Vision, Inc., a Christian relief, development and advocacy organization that works with children, families and communities in need.

Text “MERCY” to 25283 to donate $10 to Mercy Corps, which focuses on disaster response, sustainable economic development, and health services.

Text “SUPPORT” to 85944 to donate $10 to ADRA Relief, the Seventh Day Adventist charitable initiative whose emergency management initiatives provide aid to disaster survivors.

Text “MED” to 80888 to donate $10 to Assist International Medical Corps, a group dedicated to relieving the suffering of those impacted by war, natural disaster and disease

Text “JAPAN” to 80888
to donate $10 to the Salvation Army, which has three emergency service relief teams working in areas affected by the earthquake and tsunami

Text “REDCROSS” to 90999 to donate $10 the American Red Cross and help fund it’s team of 400 doctors, nurses and support staff on the ground in Japan.

On Facebook

The Red Cross also has a Facebook page where you can donate amounts up to $500. You can also give to this organization at the iTunes store.

According to mashable.com, if you “like” explore.org’s “Dog Bless You” Facebook page, the organization’s founder, will donate $1 up to $100,000 to fund search and rescue dogs in Japan.

On Twitter

Here are some relevant hash tags, also from mashable.com:
#Jishin focuses around general earthquake information
#Anpi helps confirm safety of individuals or places
#Hinan provides evacuation information
#311care has information on medical care for the victims
#PrayforJapan: A general hashtag for support and best wishes for victims of the crisis

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Jodi Bieber gana el World Press Photo

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World Press Photo 2011

FOTOS – JODI BIBIER – 11-02-2011

Aisha Bibi, una mujer de 18 años, de la provincia de Oruzgan, en Afganistán, huyó de la casa de su marido a la casa de su familia, quejándose del trato violento recibido. Los talibanes llegaron una noche, exigiendoque Bibi fuera ajusticiada. Poco después, un comandante talibán pronunció su veredicto, y mientras su cuñado la agarraba, el marido le cortó las orejas y la nariz. Aisha fue abandonada, pero más tarde fue rescatada por cooperantes y militares estadounidenses. Después de un tiempo en un refugio para mujeres en Kabul, fue llevada a Estados Unidos, donde fue tratada de sus heridas y sometida a cirugía reconstructiva. Aisha Bibi vive hoy en los EE UU (Artist Management/Goodman Gallery para TIME magazine).- JODI BIBIER

La periodista sudafricana Jodi Bieber se ha alzado con el World Press Photo 2011 por su fotografía de Aisha Bibi, una joven mujer afgana a la que le fueron amputadas las orejas y la nariz por no obedecer a su marido, que la mantenía en verdaderas condiciones de esclavitud. La fotografía también se ha alzado con el máximo reconocimiento en la categoría de retrato. La imgen fue portada de la revista TIME en agosto pasado.

Jodi Bieber no es una desconocida en la profesión. El máximo galardón otorgado hoy se le suman a otros ocho reconocimientos realizados por esta misma organización en el pasado.

“Esta fotografía podría convertirse en una de esas imágenes, y tal vez sólo recordemos diez en nuestra vida, en la que alguien nos dice ‘tú sabes, esa foto de una chica …’, y sabes exactamente de cuál estamos hablando”, ha declarado el miembro del jurado David Burnett.

Si el galardón del año pasado – que fue a parar a la imagen de unas protestas nocturnas en las azoteas de Teherán – levantó espinas entre los que demandaban reconocimientos hacia un fotoperiodismo más clásico, el retrato de Aisha Bibi responde a una técnica y un formalismo más usual. Y ha sido una constante a lo largo de las distintas categorías.

Los World Press Photo reconocen el trabajo fotográfico en 12 categorías distintas. El trabajo de Fernando Moleres, publicado por EL PAÍS SEMANAL , ha sido reconocido con el segundo premio en la categoría de reportajes de la vida cotidiana. “Es un premio a la apuesta por el periodismo social comprometido”, declara Moleres a EL PAÍS. “Durante cuarenta días estuve metido en esa prisión, con el objetivo de denunciar la situación en la que viven menores encerrados en una cárcel de Sierra Leona”, asegura.

El español Gustavo Cuevas, de la agencia EFE, se ha alzado con el segundo puesto en la categoría de deporte, por su fotografía de la cornada de Julio Aparicio en Las Ventas, el 21 de mayo de 2010. Un retrato a un dinka man frente a su casa en Akkach, al sur de Sudán, tomado por el español Guillem Valle, ha sido reconocido con el tercer premio en la categoría de retratos. También destaca la fotografía tomada por el francés Olivier Laban-Mattei en la que se muestra como un hombre arroja un cadáver sobre una pila de cuerpos tras el terremoto de Haití.

Si el año pasado el jurado hizo mención especial al vídeo colgado en Youtube que mostraba a una mujer iraní muerta durante las protestas postelectorales, este año la mención ha ido a parar a la serie de 12 fotografías tomadas por los mineros atrapados en la mina de San José, a 700 metros bajo tierra.

La edición de este año se ha cerrado con un récord de participación, con 108.059 imágenes, tomadas por 5.847 fotógrafos de 125 nacionalidades distintas.

Fotogalería de todos los premiados, en todas las categorías, en la página del World Press Photo

Encuesta Analítika Research & Marketing: Salvadoreños consideran sacrificable la democracia

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En un país con un historia de dictadura militar y refundado en democracia apenas hace 19 años, casi la mitad de sus habitantes están dispuestos a respaldar que los militares depongan un gobierno democrático si eso contribuye a resolver sus problemas. Es uno de los hallazgos de la encuesta a nivel nacional de Analítika Research & Marketing.

Ricardo Vaquerano

elfaro.net / Publicado el 2 de Febrero de 2011

Solo una séptima parte de los salvadoreños valora la democracia como el sistema de gobierno preferible sobre cualquier otro, mientras que casi la mitad dicen que estarían dispuestos a apoyar un golpe militar si el país siguiera sin resolver sus problemas económicos y de seguridad pública.

Esos son dos de los hallazgos de una encuesta a nivel nacional realizada con el propósito de averiguar cuánto aprecian los salvadoreños su democracia en relación con las demandas de la población. La información, recogida por la empresa Analítika Research & Marketing entre el 8 y el 13 de noviembre pasados, por medio de mil 200 entrevistas válidas, tiene un margen de error de +-2.8 puntos.

La investigación, producto de una alianza entre Analítika, el programa Sin Su Permiso y El Faro, evidencia una amplia disposición de los salvadoreños de 15 años o más a considerar la posibilidad de respaldar gobiernos autoritarios si no ven resueltos sus problemas de seguridad pública y económicos. Incluso manifiestan estar dispuestos a dar su apoyo a que los militares sustituyan a un gobierno elegido democráticamente (ver gráfico Golpe militar).

La encuesta incluyó entre las personas consultadas a aquellas que votaron en la presidencial de 2009 –el 60% de los entrevistados dijo que fue a votar el 15 de marzo de 2009- y que por lo tanto ya vivieron la “transición” de un gobierno de derechas a uno de izquierdas. Y también inicluyó a aquellas que tendrán edad para votar en la presidencial de 2014.

Cuando a los entrevistados se les preguntó si estarían dispuestos a apoyar que los militares tomaran el poder en reemplazo de un gobierno democrático si persisten los problemas económicos y de seguridad pública, un 45.6% respondió afirmativamente. Dado el margen de error de +-2.8 puntos, la diferencia entre quienes respondieron sí y quienes respondieron negativamente (49%) no es significativa.

El Salvador es un país que sufre epidemia de homicidios prácticamente desde el fin de la guerra, y el problema, lejos de resolverse, se ha ido agudizando a lo largo de los años. En el área económica, el nivel de pobreza subió por lo menos unos 7 puntos durante el gobierno de Antonio Saca y ahora que está terminando la crisis económica mundial El Salvador es de las naciones que más lentamente se recuperan.

Los salvadoreños, a pesar de que apenas en 1994 pudieron acudir libremente a las urnas, 17 años después consideran un bien sacrificable el de la democracia. Cuando a los entrevistados se les mostró una tarjeta con tres opciones y se les pidió que eligieran la que refleja mejor lo que creen, ocho de cada 10 declararon que la democracia es prescindible. Entre estos están la gran mayoría (72.3%) que dijeron que no importa el tipo de gobierno si este contribuye a resolver los problemas de la gente, y los que admitieron que en algunas circunstancias puede ser preferible un gobierno autoritario (7.3%). Los partidarios insobornables de la democracia fueron nada más el 14.2%. (ver gráfico Democracia devaluada).

¿Y qué circunstancias podrían ser esas que llevarían a la gente a apoyar un gobierno autoritario? A esta interrogante dan respuesta otros de los hallazgos de la encuesta. La encuesta preguntó qué alternativa de gobierno estarían los entrevistados a considerar en busca de solución a sus problemas. De entre seis opciones de respuesta, una quinta parte escogió dos que muestran su disposición a considerar como alternativa gobiernos no democráticos. De este 20%, 11.1% dijeron que valorarían un gobierno militar y un 8.8% que considerarían un gobierno civil autoritario (ver gráfico Gobernantes autoritarios).

La misma pregunta permitió obtener indicios de qué puede haber detrás de estas muestras de insatisfacción con la democracia, porque un 14.2% respondió que no cree que los políticos le resuelvan los problemas.

A esa respuesta se puede enlazar una serie de hallazgos que ilustran por qué la democracia no es un bien muy preciado por los salvadoreños: aunque la gente parece considerar las elecciones como una herramienta útil en su vida, tampoco las ven como la gran esperanza.

Seis de cada 10 salvadoreños consideran que ir a las urnas es mucho o algo útil para resolver sus problemas. Dos más de cada 10 las consideran poco útiles y solo un 19% piensa que son completamente inútiles (ver gráfico Utilidad de las elecciones).

Las mujeres (61.1%) más que los hombres (58.7%) tienen la convicción de que las elecciones son mucho o algo útiles. También lo creen el 65.1% de los entrevistados con rango de edad entre 25 y 35 años, y más los habitantes urbanos (61.4%) que los rurales (57.3%). Entre los jóvenes de 15 a 24 años, dos de cada tres (61.5%) también creen que las elecciones son mucho o algo útiles.

Estas proporciones son muy similares a la de salvadoreños habilitados para votar que acudieron a las urnas en 2009. En la elección presidencial del 15 de marzo hubo un récord de 62% de asistencia, y un porcentaje ligeramente menor emitió el sufragio. También son similares al 60% de entrevistados que dijeron que acudieron a votar hace dos años.

En el campo ideológico, los más convencidos de que los comicios son útiles son los de izquierda (71.2%) y los menos convencidos los que se dicen de centro (56.3%).

Los más escépticos de todos, los que menos utilidad le ven a las elecciones son los entrevistados en el rango de edades entre 51 y 64 años (44.6%)

En cuanto a los que fueron a votar en la elección presidencial de 2009, cerca de la mitad expresaron que lo hicieron porque buscaban con eso generar una transformación (ver gráfico Esperanza en las elecciones).

Si hay ese entusiasmo, entonces, ¿por qué, solo un 14.2% de los entrevistados dijo que la democracia es el sistema preferible cualesquiera sean las circunstancias?

Analítika también preguntó  a los salvadoreños si les basta con ir a las urnas y una vasta mayoría respondió que les gustaría ser consultados en otras decisiones importantes para el país (75.9%), no solo sobre quiénes quieren que sean sus gobernantes (ver gráfico Deseo de ser consultados). Más o menos esa misma vasta mayoría (72.2%) dijo que los gobernantes no los toman en cuenta después de ser elegidos (ver gráfico Ignorados por los gobernantes).

Al menos desde hace una década, diversidad de encuestas muestran que la clase política -particularmente los partidos políticos y la Asamblea Legislativa-, están en el fondo de los ránkings de credibilidad y de generación de confianza entre la población. La gente suele creer que los políticos se dedican más a velar por sus propios intereses que por el bien de la población.

A los entrevistados se les consultó qué es lo que más lamentan de los políticos y se les mostró una tarjeta con una lista de cuatro posibles respuestas. La gran mayoría respondió que lo que más les duele es que incumplan sus promesas o que sean corruptos (ver gráfico Demagogia y corrupción).

El incumplimiento de promesas fue la opción más mencionada, aunque entre los que se dicen de izquierda la corrupción (40.3%) es un pecado más grave que incumplir promesas (33.7%). Por el contrario, entre los de derecha el incumplimiento de promesas (49.4%) pesa mucho más que la corrupción (27.4%).

 

 

 


 

FICHA TÉCNICA:

Universo: Salvadoreños residentes en zonas urbanas y rurales del país
Cantidad de entrevistas: 1,200
Error muestral: +-2.8%
Nivel de confianza: 95%
Entrevistados: hombres y mujeres de 15 años o más
Período de entrevistas: 8 al 13 de noviembre de 2010
Entrevistas zona urbana: 64.83%
Entrevistas zona rural: 35.17%
Entrevistados hombres: 46.17%
Entrevistadas mujeres: 53.83%
Edad de entrevistados: 15-24 años 28.58%
25-35 años 24.58%
36-50 años 24.67%
65 o más 9.83%
Perfil de estudios: Sin estudios 9.92%
primaria 23.08%
básica 22.33%
bachillerato 30.25%
universidad incompleta 7.33%
universidad completa 7.08%
Ideología de entrevistados: izquierda 29.4%
centro 41.5%
derecha 29.1%
Casa encuestadora: Analítika Research & Marketing
Director casa encuestadora: Mario López

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

Victories give force to tea party movement

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Washington Post Staff Writers
Wednesday, November 3, 2010; 2:15 AM

Americans cast their ballots Tuesday in House, Senate and statewide races.

 

The tea party celebrated decisive victories on Tuesday night, proving that it has matured from a protest movement into a powerful force for political change.

On Tuesday evening, the movement claimed its first wins in the Senate, as Republican Rand Paul defeated Attorney General Jack Conway (D) in Kentucky and the GOP‘s Marco Rubio claimed Florida. Later in the night, tea-party backed Pat Toomey defeated Rep. Joe Sestak in Pennsylvania.

Sen. Jim Demint (R-SC), who has been a leader of the tea party movement, endorsing candidates and raising money for their campaigns, called the wins part of an “awakening going on in our country.”

The victories, while significant, were offset by some big losses: Senate Majority Leader Harry Reid held onto his seat after a tough Nevada race against Republican Sharron Angle. Democrat Chris Coons grabbed a double-digit win over tea party favorite Christine O’Donnell in Delaware. And in West Virginia, Democrat Joe Manchin beat back a strong challenge from Republican John Raese.

Still tea party candidates and supporters found much to celebrate, calling their wins a mandate for change in Washington.

“We’ve come to take our government back,” Paul said during his victory speech. “The American people are not happy with what’s going on in Washington. Tonight there is a tea party tidal wave, and we’re sending a message to them. It’s a message that I will carry with me on day one. It’s a message of fiscal sanity, a message of limited government and balanced budgets.”

Paul, a tea party activist and son of Rep. Ron Paul (R-Tex.), a former presidential candidate, won a tough Republican primary where he challenged a candidate backed by his party’s top leaders. He excited tea party supporters this summer at his campaign stops, which were feisty affairs heavy on a populist call to arms against what he describes as Washington’s unsustainable spending, crippling debt, career politicians, a “socialist” health-care law and a failure to close the nation’s borders to illegal immigrants.

Rubio, who emerged early on as a marquee tea party-backed candidate, beat incumbent Florida Gov. Charlie Crist, who ran as an independent, and Rep. Kendrick Meek (D). In his acceptance speech, the newly elected senator warned that wins by tea party-backed candidates should not be taken as a sign of support for Republicans.

“The stories are being written about what this election is about,” Rubio said. “We know that a growing number of Republicans will be elected to the Senate. We make a great mistake if we believe that these results are somehow an embrace of the Republican Party. What they are is a second chance.”

In Delaware, O’Donnell blew Republican chances to pick up Vice President Biden‘s former Senate seat. After being endorsed by former Alaska governor Sarah Palin, O’Donnell caught the media spotlight and picked up a surprise primary win over moderate U.S. Rep. Michael N. Castle in that state’s GOP primary. Despite her loss, O’Donnell said the Republican party will never be the same. “And that’s a good thing,” she said. “Our voices were heard. This is just the beginning.”

The tea party effort, which has captured attention with its dramatic, sometimes angry displays of conservative, anti-government fervor, proved its ability to sway Republican primaries in other stunning upsets this year, in Utah, Nevada and Alaska.

Still, uncertainties remain. First is the finding, in a Washington Post canvass conducted last month, that local tea party groups are less organized and politically active than previously thought. Much of the grass-roots organization that swayed primaries was coordinated and financed by large national groups led by Republican insiders, including FreedomWorks, the Tea Party Express and Americans for Prosperity.

Second is the question of how, and whether, such a disconnected army can make a real difference in governing. Polls show that more Americans than not are turned off by the tea party, with many viewing the movement as extreme.

The tea party movement fared better among voters who came out on Tuesday, according to exit polls. Nationally, 40 percent of those who voted Tuesday said they support the tea party, and 23 percent of voters said their vote for the U.S. House was an indication of their support for the tea party movement. Eighteen percent said their Congressional vote was a vote against the tea party. The majority of voters said the tea party was not a factor in their Congressional vote.

U.S. Rep. Chris Van Hollen (D-Md.), chairman of the Democratic Congressional Campaign Committee, said that most voters have “grave reservations” about tea party candidates, some of whom were recruited by Palin, one of the movement’s most visible figures.

“That’s causing great concern to voters from moderate swing districts, because those voters aren’t looking for right wing ideologues. They’re looking for centrist problem-solvers,” Van Hollen said.

Across the country on Tuesday, tea party organizers, in addition to well-funded, national conservative leaders, took a different view. They celebrated their wins and claimed the tea party deserved credit for the increase in the number of conservatives elected to Congress.

Jason Hoyt, the director of the Central Florida Tea Party Council Orlando, said Rubio will be a great senator.

“The tea party movement around the state did a good job by getting behind him, by supporting him early and sending a message to Charlie Crist that we didn’t want his moderate middle-of-the-road wishy-washy politics,” Hoyt said.

Hoyt and his compatriots were figuring out what to do with the big “Mission Accomplished” banner they had made to celebrate former Senate Majority Leader Daniel Webster’s defeat of Rep. Alan Grayson (D). “I guess we were pretty confident,” he said sheepishly.

At Rand Paul’s victory party in the new senator’s adopted home town of Bowling Green, Ky., Fred Barkey, 67, a retired executive, said he thought Paul’s tea party stature would empower Paul to lead efforts to slash welfare and social security spending.

“He’s going to have a lot of influence on the rest of the Republican party, because he’s a national figure,” Barkey said.

Landon Thompson, 58, who was also at Paul’s party, said he and his wife, Barbara, had gone to Washington to protest the health-care overhaul bill and hoped it now would be repealed. Paul’s victory indicated something new, he said.

“For one, I’ll settle in my mind that the Constitution will be looked at seriously… and respected,” Thompson said.

n a haze of cigarette smoke at the Doylestown Moose Lodge in eastern Pennsylvania on Tuesday night, a few tea party supporters and Republicans formed a conga line and belted out the lines of an old Twisted Sister hit. As election returns showed projected wins by Paul and other tea party-supported candidates, the celebrants sang out their opposition to the policies of Democrats and the Obama administration: “We’re not gonna take it anymore!”

The Kitchen Table Patriots, which threw the party, celebrated victories of Republicans Pat Toomey for Senate and Mike Fitzpatrick for the 8th District House seat.

Kathy Posnett, a retired secretary, logged more than 5,500 calls on a phone bank to help make it happen.

“I kept thinking of my daughter,” Posnett said. “I didn’t want her to pay off the stimulus. This is just so awesome. Murphy voted with Pelosi 70 percent of the time. It made me ill. Now he got his.”

 

gardnera@washpost.com thompsonk@washpost.com

Staff writers Darryl Fears in Pennsylvania, David Farenthold in Kentucky, Annie Gowen in Florida, and assistant polling analyst Kyle Dropp contributed to this report.

los Rostros del poder: Sonia Sotomayor

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La primera persona hispana que llega al Tribunal Supremo de Estados Unidos es mujer. Nacida en el Bronx, su madre lo fió todo a la educación, y ella, con brillantez, escaló hasta Princeton, Yale y el más alto tribunal, en el que representa un nuevo perfil de juez, más próximo a la realidad del país.

Texto de Marc Bassets

Sonia Sotomayor, durante su juramento ante el comité judicial del Senado el 13 de julio del 2009,  en los trámites previos a su toma de posesión en el Tribunal Supremo en agosto

Sonia Sotomayor entró, la sala se puso en pie y estalló en una ovación.
Todos querían hacerse fotos junto a ella. Todos querían hablar –quizá sería la última oportunidad de hacerlo con calma– con la ex compañera, aquella muchacha latina de origen humilde que acababa de llegar más lejos que ninguno de sus condiscípulos: hasta el Tribunal Supremo.

El fin de semana del 17 de octubre del 2009, los antiguos alumnos de la Yale Law School, la elitista escuela de Derecho de una de las mejores universidades del mundo, se reunieron para rememorar viejos tiempos, preguntarse por las familias y organizar coloquios sobre cuestiones legales. Sonia Sotomayor, ahora Justice Sotomayor, juez en el más alto tribunal de Estados Unidos, cuyos nueve miembros en muchos casos son más poderosos que el presidente, atrajo toda la atención.

“Fue la estrella de la velada”, recuerda Robert Klonoff, condiscípulo suyo en Yale, amigo durante más de tres décadas, y ahora decano de la escuela de Derecho Lewis and Clark, en Portland, la capital de Oregón.

Klonoff conoce bien a Sonia Sotomayor. Todavía recuerda cómo llegó al mismo Yale que en octubre la agasajaba. Era 1977. Resultaba extraño ver a un hispano en una institución como aquella, un templo educativo de la costa este donde se formaban los patricios de la República, los que tenían conexiones, los retoños del establishment. “Yo mismo me sentía fuera de lugar”, asegura el profesor, que venía de una familia de clase media “sin abogados”.

Y si en Yale Klonoff se sentía “fuera de lugar”, imagínese cómo debería sentirse Sonia…, sugiere el amigo de Sotomayor. En Estados Unidos, donde el concepto de clase media es amplísimo, los Sotomayor no eran considerados siquiera de clase media.

En el bufete de abogados Pavia & Harcourt de Nueva York, donde trabajó.
Nacida en 1954 en una familia de inmigrantes puertorriqueños en el Bronx, uno de los barrios más duros de Nueva York, huérfana de padre a los nueve años, miembro de una minoría apenas presente en los centros de poder de la superpotencia, Sonia Sotomayor “tuvo que trabajar muy duro para llegar ahí”, dice Klonoff. “Sonia no llegó a Yale porque sus padres tuvieran el dinero.”
No. Sonia Sotomayor llegó a Yale –previo paso por Princeton, otra universidad de la Ivy League, los centros más selectos del país– con becas, y, como ella misma ha reconocido, gracias a los programas de discriminación positiva, que facilitaban el acceso de minorías a las instituciones educativas.

Sonia Sotomayor encarna no sólo el sueño de igualitarismo estadounidense y de la meritocracia y el esfuerzo, sino también el sueño latino, el de la minoría más pujante que, sin embargo, tiene una presencia escasa en las élites del país.

Sotomayor no sólo es la primera hispana en llegar al Tribunal Supremo (y la tercera mujer). También es la primera juez que creció en los projects, los barrios de viviendas de protección oficial característicos de las barriadas de Nueva York.

“A veces la más hermosa campanilla puede florecer en un lugar inesperado –una cerca metálica, con vidrios rotos alrededor, junto a un edificio abandonado– regada por alguien cuyo nombre a lo mejor se desconoce”, se lee en una hagiografía para niños titulada La juez que creció en el Bronx. La metáfora es cursi, pero refleja una realidad. Sotomayor sabe, desde niña, lo que es la vida de la calle. Sabe lo que significa sufrir para llegar a final de mes

La juez posa junto a su madre, Celina, en una imagen no fechada tomada en una celebración.
Así como otras familias del Bronx se refugiaban en la religión, y otras vivían de la ayuda del Estado, Celina, viuda de Juan Sotomayor, telefonista de profesión, lo fió todo a la educación (ni a Dios ni a papá Estado), como ha explicado la periodista Lauren Collins en la revista The New Yorker. Celina obligaba a sus hijos Juan (que es médico) y Sonia a sentarse cada noche en la cocina para hacer los deberes. Con esfuerzo y dedicación, la brillante Sotomayor, ya una fanática de la serie televisiva de abogados Perry Mason, estudió con notas sobresalientes en la escuela secundaria católica Cardenal Spellman, y de ahí pasó a Princeton.

En Princeton aquella muchacha cuya lengua materna era el castellano tuvo que esforzarse más que otros compañeros procedentes de mejores escuelas y de familias anglófonas para escribir un inglés correcto, pero acabó licenciándose summa cum laude. Comprometida con asociaciones estudiantiles puertorriqueñas, saltó a Yale, donde se especializó en Derecho.

Foto de familia de los nueve jueces del Supremo tras su incorporación
Después, hizo una carrera fulgurante, desde la fiscalía del distrito de Manhattan, pasando por un bufete privado y finalmente en el Tribunal de Apelaciones de Nueva York. Divorciada tras un breve matrimonio juvenil y sin hijos, absorbida por el trabajo, apenas disfrutó de una vida privada: los compañeros de trabajo eran su familia inmediata. El compromiso con la causa latina, en todo caso, nunca lo abandonaría. Y le ha costado disgustos.

Una frase que pronunció en el 2001 en una conferencia ante estudiantes y jóvenes juristas latinos se convirtió en el argumento principal de los republicanos contra su nominación.
En Estados Unidos, el presidente nombra a los jueces del Tribunal Supremo, pero debe confirmarlos el Senado. Sotomayor salvó sin problemas los interrogatorios previos y la votación en el Senado, y juró el cargo el 8 de agosto del 2009. Pero, si algo le dio quebraderos de cabeza, fue la frase en cuestión: “Me gustaría que una latina sabia, con la riqueza de sus experiencias, llegase a conclusiones mejores que un hombre blanco que no hubiese vivido esta vida”. Por esta frase la llamaron racista, y es probable que ese día la propensión a la hipérbole que se le atribuye le jugase una mala pasada.

Es verdad que se trata sólo de una frase, pero revela un concepto de la justicia determinado, que coincide con el de Barack Obama. El presidente habló, al nombrar a Sotomayor, de la empatía como una virtud de los jueces. La empatía significa entender, más allá de la letra de la ley, el dolor de la víctima, la biografía del criminal: el contexto. Empatía es lo que en Estados Unidos llaman una palabra-código, en este caso para designar una tendencia progresista, y una sensibilidad particular con las minorías.

“Ella tiene la experiencia de ser discriminada, de ser estereotipada”, comenta su amigo Klonoff. Y, podría añadirse, es imposible eludir esta experiencia a la hora de juzgar en el Tribunal Supremo. En la primera sentencia que Sotomayor redactó en el Alto Tribunal, utilizó, por primera vez en la historia de esta instancia judicial, la expresión “inmigrantes indocumentados”, en vez del adjetivo usual –y considerado denigratorio para los inmigrantes– “ilegales”.

La juez, entre el presidente Obama y el vicepresidente Joe Biden en la Casa Blanca, el día que se anunció su elección, en mayo del 2009
En la primera sentencia que Sotomayor redactó, usó el adjetivo inmigrantes “indocumentados”, en vez del denigratorio “ilegales
En una institución donde los jueces son nombrados de por vida, y suelen vivir aislados de la América real, Sonia Sotomayor representa un anclaje en la realidad de este país cada vez más diverso, donde el presidente es hijo de un keniano y donde casi la mitad de los niños que nacen pertenecen a minorías no anglosajonas ni blancas.

El propio Antonin Scalia, la voz más prominente del sector conservador de este tribunal, reconocía el contraste en una conversación reciente con un grupo de periodistas. Scalia, ideológicamente opuesto a Sotomayor, recalcaba el contraste entre la juez y su antecesor, el jubilado David Souter, un hombre que apenas tenía vida social, se retiraba en cuanto podía a su casa en el campo e incluso carecía de televisor. Y recordaba la fiesta con la que los jueces celebraron la llegada de Sonia Sotomayor, con “comida picante” y un ambiente que denotaba que a partir de ahora las cosas serían distintas. “Nos llevamos muy bien”, asegura Scalia, que insiste en negar la imagen pública del Tribunal Supremo como “un nido de escorpiones” en el que los progresistas y conservadores viven en un estado de confrontación permanente.

No dan muestras de estar enfrentados los jueces cuando suben al estrado de la sala de audiencias del Tribunal Supremo, el imponente edificio de la colina del Capitolio de Washington, detrás de la sede del Congreso. Pero para quien asiste a una sesión –cerrada a las cámaras de televisión– queda claro que forman un grupo heterogéneo. El único juez negro, y uno de los más conservadores, Clarence Thomas, se recuesta en el sillón flexible y mantiene la boca cerrada, una costumbre habitual en él. Scalia interviene con frecuencia, e interpela a los abogados de la defensa y la acusación.

El ritmo endiablado del debate, las preguntas incisivas de los jueces que intervienen, los argumentos políticos, las interrupciones, hacen que el Supremo se asemeje más a un parlamento que a la idea que los ciudadanos tienen de un Alto Tribunal, de la última instancia jurídica en el país que en las últimas décadas ha decidido desde acabar con la segregación racial hasta las elecciones presidenciales que otorgaron la victoria a George W. Bush. La sala está llena.

Sonia Sotomayor rompe el tópico del juez novato y tímido que, en sus primeros años en el tribunal, raramente hace preguntas. La juez, que ha llegado con un termo en la mano –¿té? ¿café?– interviene varias veces durante la audiencia de una hora. El síndrome de la novata no la ha afectado. En estos momentos, nadie se acuerda de que lleva poco tiempo en el puesto, ni de que es latina, ni de que nació en el Bronx. Es una más.

Arizona: entre el miedo y el éxodo

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  • Miles de inmigrantes esperan con temor y las maletas hechas la aplicación de la ley de inmigración

MANUEL M. CASCANTE / ENVIADO ESPECIAL A PHOENIX
Algunos ya han puesto tierra de por medio. Las agencias de alquiler de viviendas y los colegios dan fe de ello. Pero la mayoría de los inmigrantes irregulares mexicanos que viven en Arizona, casi medio millón, «ponen en orden sus cosas y esperan», dice el cónsul general de México en Phoenix, Víctor Manuel Treviño. Los «ilegales» que ya han abandonado Arizona se han movido, como es lógico suponer, a otros estados de la Unión. Son los menos quienes han regresado a México.
El 29 de julio es la fecha marcada en rojo en el calendario: ese día, salvo que una juez federal lo impida, entra en vigor la ley SB-1070, que permite a las policía locales detener a cualquier persona sospechosa de estar irregularmente en el país, lo cual supondría un delito penal. «El origen de esta ley es evidentemente político, en pleno año electoral —dice Triviño—. Pero nuestra obligación es defender la dignidad y los derechos civiles de nuestro compatriotas ante una ley que, basándose en las características raciales de las personas, afectará a inmigrantes legales e ilegales y a norteamericanos de pleno derecho».
Por lo pronto, los cinco consulados de México en Arizona recomiendan a sus nacionales que respeten todas las leyes y reglamentos, eviten conflictos en la vía pública y en sus domicilios, porten siempre consigo su documentación y hagan valer sus derechos ante una posible detención. A tal fin han puesto en funcionamiento un teléfono gratuito de ayuda permanente.
Arizona vivió en la última década un importante desarrollo económico e industrial, que atrajo mucha mano de obra extranjera. El mayor control fronterizo desde el 11-S también facilitó la inmigración ilegal por esta parte de la linde entre México y EE.UU., puro desierto difícil de vigilar. Pero la crisis financiera de 2008 golpeó muy fuerte «y, a la hora de buscar culpables, se eligió la parte más débil, el inmigrante; y, además, criminalizándolo al vincularlo injustamente con el crimen organizado y el narcotráfico», señala el diplomático.
¿Pérdidas o ahorro?
Quienes permanecen en Arizona lo hacen con temor. Aunque la SB-1070 aún no ha sido puesta en práctica, saben que tanto la Policía como los agentes del sheriff del condado de Maricopa, el «duro» y célebre Joe Arpaio, están a la que salta. La impronta de la legislación aprobada por la gobernadora Jan Brewer el pasado mes de abril también se ha hecho notar en la demanda de ayudas sociales e incluso en las denuncias ciudadanías por parte de la población hispana.
Los defensores de la ley alegan que este éxodo le ahorrará dinero al estado (cuyas cuentas están en número rojos), porque los contribuyentes no tendrán que pagar los costos de educación y salud de los «sin papeles» (a los que ya se pretendió denegar este derecho por ley). Sin embargo, las fuentes consulares replican que la mayoría de indocumentados pagan impuestos, tanto directos como indirectos, y muchos no hacen uso de sus derechos sociales por temor o por desconocimiento. Los «latinos» participan en el 16 por ciento de las transacciones comerciales en el Estado, lo que representa unas ventas de 31.000 millones de dólares, según la Cámara de Comercio Hispana.
El republicano John Kavanah, promotor en la Cámara de Representantes estatal de la ley, asegura que la huida de inmigrantes saneará las cuentas del Gobierno. Kavanah cita un estudio de la Federación para la Reforma de la Inmigración que estima en dos mil millones de dólares anuales el gasto estatal en educación, medicina y cárceles a cuenta de los «ilegales». También predice que la tasa de desempleo (cercana al 10 por ciento) se reducirá cuando los deportados o huidos sean reemplezados por parados estadounidenses.
El legislador reconoce que algunos negocios sufrirán, pero será por culpa de la dejación del Gobierno federal en el control de la inmigración irregular: «Algunos bolsillos sufrirán, pero cualquier negocio que tenga demanda sobrevivirá. Ahora bien, si no hay demanda de ese servicio, el negocio se irá a la ruina. Pero se supone que ese el principio de toda economía eficiente».

Obama entierra el ardor guerrero de Bush

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  • El presidente de EE UU acaba con la idea del ataque preventivo y apuesta por las alianzas internacionales.

  • La nueva doctrina alerta sobre el enemigo interior

Barack Obama envió ayer al Congreso una nueva doctrina de seguridad nacional que pone fin a las guerras preventivas y otros conceptos de la Administración de George Bush y apuesta por una estrategia basada, prioritariamente, en la diplomacia, la colaboración con los organismos internacionales y el uso de diversos instrumentos del poder estadounidense no necesariamente militares, como la economía, la ciencia o la energía. Entre los cambios, se elimina la etiqueta de guerra contra el terrorismo y se reconoce la importancia de potencias emergentes como China, India y Brasil.

La nueva Estrategia de Seguridad Nacional, la primera que presenta el Gobierno de Obama, reconoce los límites de la influencia de Estados Unidos, alerta contra el peligro de querer extender la supremacía norteamericana a todos los rincones del planeta y advierte de que esta nación se enfrenta también hoy a un enemigo interior, a un movimiento terrorista enraizado entre ciudadanos estadounidenses.

Esta doctrina, formulada en un informe de 52 páginas que el Gobierno está obligado por ley a entregar periódicamente al Congreso, resume y oficializa el giro de la política exterior estadounidense que Obama ha ido exponiendo durante su primer año y medio de mandato en algunos célebres discursos, como el de El Cairo, en el que afirmó que su país no está en guerra con el islam, y en otras decisiones políticas significativas, como la reconciliación con Rusia, la revitalización de Naciones Unidas y el fortalecimiento de otras alianzas internacionales.

Entre los pasos más destacados que se mencionan en este documento está el de la potenciación del Grupo de los 20 en detrimento del Grupo de los Ocho como reconocimiento de que el mundo actual no puede ser gobernado por las naciones imperantes a lo largo del siglo pasado sino que es necesario integrar en el proceso de toma de decisiones a nuevas potencias regionales que quieren tener influencia internacional.

Esto es también la admisión de que Estados Unidos, debilitado por una grave crisis económica y por dos largas guerras en Irak y Afganistán, no es capaz hoy de imponer su criterio a su antojo y asumir todas las responsabilidades. “Para triunfar tenemos que afrontar el mundo tal y como es… Las cargas de este joven siglo no pueden caer solo sobre las espaldas de Estados Unidos”, afirma el documento, según el resumen facilitado por la Casa Blanca.

“Fortaleceremos”, dijo Obama el sábado en un discurso en la academia militar de West Point, “las viejas alianzas que nos han servido tan bien y, en la medida en que más países y capitales amplían su influencia, construiremos también nuevas alianzas y más exigentes estándares e instituciones internacionales”.

La nueva estrategia oficializa esa filosofía y pone fin a la idea de que EE UU contaba con la autoridad moral, derivada de su excepcionalidad como faro democrático, para imponer su modelo sin contar con nadie. “De hecho”, afirma el presidente en el texto remitido al Legislativo, “nuestros adversarios quisieran ver cómo Estados Unidos agota su fuerza tratando de extender exageradamente su poder”. Es preferible, es mayor garantía de seguridad, sostiene el documento, ejercer “un liderazgo responsable”. “Nuestra seguridad nacional depende de muestra capacidad para usar nuestros incomparables recursos, así como la seguridad mundial depende de un liderazgo norteamericano fuerte y responsable”.

El enemigo también ha sido redefinido. “Nuestro enemigo no es el terrorismo porque el terrorismo es una táctica”, dijo el miércoles uno de los principales responsables de esta nueva política, el asesor presidencial sobre seguridad y contraterrorismo John Brennan. “El enemigo no es la yihad [la guerra santa] ni el islamismo porque no hay nada santo ni legítimo ni islámico en el asesinato de hombres, mujeres y niños inocentes. Nuestro enemigo es Al Qaeda y sus afiliados terroristas”, añade.

Algunos de esos terroristas, como han demostrado una serie de acontecimientos en los últimos meses, crecen y se esconden entre la misma sociedad norteamericana. “Esta es una nueva fase de la amenaza terrorista”, declaró Brennan, “que ya no está reducida a ataques coordinados y sofisticados como los del 11-S sino extendida a individuos con medios no tan sofisticados”.

Eso mismo hace obligatorio superar el concepto, clave en la estrategia presentada por Bush en 2002, de la hostilidad de los llamados países irresponsables (Corea del Norte, Irán e Irak, antes de la invasión) y exige incluso actualizar las condiciones sobre el recurso a la guerra, a la que no se renuncia, pero queda relegada a una última opción.

“Aunque el uso de la fuerza es a veces necesario”, expone el documento, “agotaremos otras opciones antes de la guerra y mediremos los costes y los riesgos de una acción contra los costes y los riesgos de no actuar”.

Si la guerra es necesaria, Estados Unidos intentará crear alianzas que la respalden ?”buscaremos el apoyo de instituciones como la OTAN o el Consejo Nacional de Seguridad”?, lo que no significa que se renuncie abiertamente a la posibilidad de intervenir sin esos apoyos. “Estados Unidos”, advierte este informe, “tiene que reservarse el derecho a actuar unilateralmente si es necesario para defender nuestra nación y nuestros intereses”.

Huérfanos de la migra

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En diciembre del 2006, Rocenda Arnes, lloraba por su esposo mientras sostenía a su hijo de 3 meses en brazos, durante protesta contra la redada. ap

DENVER — La amnistía para las familias de inmigrantes con hijos nacidos en Estados Unidos (EE.UU.) es la principal demanda de la organización Frente de Lucha, aseguró su principal activista Ricardo Romero.

Las 261 familias afectadas por la redada en Greeley en 2006 tenían entre todas unos 400 niños, según Romero. El 95 por ciento nació en EE.UU., pero la mayoría regresó al país de origen de sus padres deportados. Los demás están en Colorado —sus padres nunca fueron capturados, o están libres bajo fianza— pero no todos tienen documentos.

“La gente del consulado de Guatemala llegó hasta Greeley en 2009 y sacó pasaportes para los hijos de 20 familias guatemaltecas”, dijo Romero, refiriendo que al menos tienen una identificación de ese país.

Por aparte, Brenda (de México) vive en Greeley, donde nacieron dos de sus hijas. Ninguna tiene pasaporte estadounidense ni mexicano. “No podemos pagarlo”, explicó. Sus hijas, ciudadanas estadounidenses, sólo tienen partida de nacimiento y el número del Seguro Social. La hija de su primer matrimonio, a quien trajo desde México (donde la niña nació), tiene 11 años, va a la escuela, “y habla muy bien el inglés” —dice la mamá— pero tiene casi la mitad de su corta edad de vivir ilegalmente en EE.UU.

Encuesta: Mayoría en EEUU apoya ley de Arizona

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Por MARGARET TALEV / MCT

WASHINGTON

WASHINGTON — Una gran mayoría de los estadounidenses apoya la polémica ley de inmigración de Arizona y está dispuesta a respaldar leyes similares en sus propios estados, según una nueva encuesta de McClatchy-Ipsos.

El 61 por ciento de los estadounidenses –y 64 por ciento de los electores inscritos– indicaron que favorecen la ley en una encuesta entre 1,016 adultos realizada del 6 al 9 de mayo.

Sorprendentemente, a casi la mitad de los demócratas les gusta la polémica ley, que contempla que los policías locales verifiquen el status migratorio de aquellas personas que sospechen que están en el país ilegalmente. Aunque el Partido Demócrata por lo general se considera más favorable a la situación de los inmigrantes ilegales, 46 por ciento de los demócratas dijeron que apoyan la ley de Arizona y 49 por ciento que la apoyaría en sus propios estados.

Más de ocho de cada 10 republicanos y el 54 por ciento de los independientes apoya la ley.

Además, alrededor de 69 por ciento de los entrevistados dijeron que no les importaría que un policía los detuviera para pedirles prueba de ciudadanía o pruebas de que están en el país legalmente; al 23 por ciento le molestaría por considerarlo una infracción de sus derechos, y alrededor del tres por ciento no estaba seguro.

Una encuesta independiente sobre la ley de Arizona realizada por el Pew Research Center y publicada el miércoles identificó opiniones similares.

En la encuesta McClatchy-Ipsos, casi dos tercios de los entrevistados dijeron que la inmigración ilegal era un verdadero problema que perjudicaba el país; estaban igualmente divididos sobre si los empleos que toman los indocumentados son los que los estadounidenses no quieren.

La encuesta McClatchy-Ipsos tuvo un margen de error de 3.07 puntos porcentuales para todos los encuestados y de 3.26 puntos porcentuales para los electores inscritos.

Estos resultados ponen de relieve los riesgos políticos que la política de inmigración presenta para el presidente Barack Obama y los legisladores demócratas. Obama ha calificado la ley de mal orientada. El Departamento de Justicia está considerando presentar una demanda para bloquearla, preocupado por sus consecuencias para los derechos civiles y la policía, que pudiera desviarse de su enfoque en las tareas de seguridad pública o encontrar más dificultades para hablar con testigos potenciales en las investigaciones criminales.

Los resultados de la encuesta también ilustran las dificultades que enfrentan los activistas por los derechos de los inmigrantes al presionar al Congreso para que apruebe una ley que proteja mejor las fronteras –lo cual es universalmente popular– y que establezca un mecanismo para que los indocumentados legalicen su estatus.

Aunque muchos políticos demócratas, entre ellos Obama, apoyan ese plan, también tienen que hacer frente a un electorado que teme perder sus empleos o desviar servicios a trabajadores indocumentados debido a la crisis económica.

Phoenix perdería 90 millones por ley de Arizona

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The Associated Press

PHOENIX — Phoenix podría perder 90 millones de dólares en reservaciones de hoteles y convenciones durante los próximos cinco años debido a la nueva ley de Arizona contra la inmigración ilegal, declaró un funcionario.

David Krietor, funcionario municipal, dijo que personal de la alcaldía y de las agencias de turismo están recabando información sobre negocios que podrían quedar afectados en caso de un boicot contra el estado debido a la polémica ley.

Cuatro organizaciones han cancelado eventos en Arizona y más de una decena de grupos han expresado inquietud por la nueva legislación, agregó.

La cifra de 90 millones de dólares es el estimado de lo que esos grupos gastarían en Phoenix. Algunos eventos estaban programados para este año pero otros estaban programados en los años subsiguientes incluso hasta el 2015.

Información del: The Arizona Republic, http://www.azcentral.com