How to Help the Japan Earthquake and Tsunami Victims

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By Reader’s Digest Editors

Japan Earthquak and Tsunami © REUTERS/Ho New

On the Web:

Network For Good lets you choose your charity and donate through its website.

Google has launched a version of its Person Finder tool specifically for those who are trying to find or have information about earthquake survivors. You can access it here. For those in Japan who can’t register Google Person Finder, the company is encouraging those who are at a shelter or evacuation center to take photos of lists of people who are currently there and email them to tohoku.anpi.google@picasaweb.com with the shelter’s name in the subject line.

On Your Mobile Phone

This list from paidcontent.org hows how you can give $10 to various relief organizations by texting to the numbers below:

Text “JAPAN” or “TSUNAMI” to 20222 to donate $10 to Save the Children—90% of all expenditures at this non-profit goes to program services

Text “4JAPAN” or “4TSUNAMI” to 20222 to donate $10 to World Vision, Inc., a Christian relief, development and advocacy organization that works with children, families and communities in need.

Text “MERCY” to 25283 to donate $10 to Mercy Corps, which focuses on disaster response, sustainable economic development, and health services.

Text “SUPPORT” to 85944 to donate $10 to ADRA Relief, the Seventh Day Adventist charitable initiative whose emergency management initiatives provide aid to disaster survivors.

Text “MED” to 80888 to donate $10 to Assist International Medical Corps, a group dedicated to relieving the suffering of those impacted by war, natural disaster and disease

Text “JAPAN” to 80888
to donate $10 to the Salvation Army, which has three emergency service relief teams working in areas affected by the earthquake and tsunami

Text “REDCROSS” to 90999 to donate $10 the American Red Cross and help fund it’s team of 400 doctors, nurses and support staff on the ground in Japan.

On Facebook

The Red Cross also has a Facebook page where you can donate amounts up to $500. You can also give to this organization at the iTunes store.

According to mashable.com, if you “like” explore.org’s “Dog Bless You” Facebook page, the organization’s founder, will donate $1 up to $100,000 to fund search and rescue dogs in Japan.

On Twitter

Here are some relevant hash tags, also from mashable.com:
#Jishin focuses around general earthquake information
#Anpi helps confirm safety of individuals or places
#Hinan provides evacuation information
#311care has information on medical care for the victims
#PrayforJapan: A general hashtag for support and best wishes for victims of the crisis

Obama dice que EEUU está polarizado y necesita sanar

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CONGRESISTA HERIDA-OBAMA

En busca de unificar a una nación conmocionada y dolida, el presidente Barack Obama exhortó el miércoles por la noche a los estadounidenses a no utilizar la matanza del sábado en Arizona como una ocasión “para volverse el uno contra el otro

Por JULIE PACE y BEN FELLER
The Associated Press

TUCSON, Arizona, EE.UU. — En busca de unificar a una nación conmocionada y dolida, el presidente Barack Obama exhortó el miércoles por la noche a los estadounidenses a no utilizar la matanza del sábado en Arizona como una ocasión “para volverse el uno contra el otro”.

Obama dijo que la mejor forma de honrar a los muertos y heridos en el ataque es que cada estadounidense se convierta en una mejor persona.

Y en un momento muy emotivo de su discurso, el mandatario aseguró que la representante federal Gabrielle Giffords, quien recibió un tiro a quemarropa en la cabeza, había abierto los ojos por primera vez, poco después de que Obama la visitó en el hospital.

Luego de ver al pie de su cama a Giffords, Obama señaló: “Gabby abrió los ojos, de modo que puedo decirles que ella sabe que estamos aquí, sabe que la amamos y sabe que estamos con ella durante lo que será sin duda un momento muy difícil”.

La primera dama Michelle Obama se tomó de la mano con el marido de Giffords, Mark Kelly, luego que la noticia de que había abierto los ojos provocó una ovación en el estadio universitario donde se realizó la ceremonia para honrar a las víctimas del ataque.

En Tucson, Arizona, la ciudad donde ocurrió el tiroteo, Obama reconoció que no hay forma de saber qué desató el ataque que dejó seis muertos, 13 heridos y una nación conmocionada. En vez de ello, trató de dejar un recuerdo indeleble sobre la gente que fue abatida, y de convocar a la unidad nacional, a fin de que los estadounidenses aprovechen este momento para reflexionar sobre la conducta nacional y la compasión.

“Creo que podemos ser mejores”, dijo Obama ante el público que abarrotó el estadio de basquetbol de la Universidad, y ante incontables compatriotas que veían su mensaje por la televisión. “Quienes murieron aquí, quienes salvaron su vida aquí, me ayudan a creer. No seremos capaces de detener toda la perversidad en el mundo, pero sé que sí depende de nosotros definir la forma en que nos tratamos el uno al otro”.

El tiroteo ha conmocionado a los estadounidenses y ha desatado un debate nacional sobre el tono incendiario de la retórica de los políticos, el control de armas y el acceso a la atención psiquiátrica. En un momento en que surgieron acusaciones mutuas en Washington, acerca de si esa retórica incidió en el ataque, Obama buscó apaciguar también esos señalamientos.

“Las fuerzas que nos dividen no son tan poderosas como aquéllas que nos unen”, aseguró.

Luego de dar una semblanza de cada una de las personas que murieron, el mandatario desafió a todos los que escuchaban a reflexionar cuál sería la mejor forma de honrar su memoria. Y luego dio un consejo.

Instó a refrenar cualquier instinto de culpar a otros o de dar explicaciones ramplonas.

“En un momento en que nuestro discurso se ha polarizado tanto, en un momento en el que estamos demasiado ansiosos por culpar de todo lo que aqueja al mundo a quienes piensan distinto a nosotros, es importante hacer una pausa y cerciorarnos de que hablamos con los otros en una forma que sane, no en una que hiera”, dijo el presidente.

El becario Daniel Hernández, quien proporcionó los primeros auxilios a Giffords, fue ovacionado como un héroe en la ceremonia.

Pero Hernández rechazó modestamente el título de héroe, y dijo que éste le corresponde a quienes dedican su vida al servicio público.

Obama figuró entre quienes ovacionaron de pie a Hernández, de 20 años.

El mandatario llegó a Arizona horas antes, donde lo primero que hizo fue visitar en un hospital a la legisladora herida.

Las autoridades creen que Giffords fue el objetivo del ataque. Fue el primer intento de asesinato contra un miembro del Congreso en décadas. Un sospechoso está detenido y las autoridades dicen que actuó solo.

Obama volvió a verse en la necesidad de consolar a una nación. Todos los presidentes de la era reciente han tenido que hacerlo y, a veces, los actos que han realizado han ayudado a definir sus mandatos.

La historia reciente recuerda a George W. Bush haciendo sonar un corno entre los escombros del Centro de Comercio Mundial, demolido por los atentados del 11 de septiembre del 2011; a Bill Clinton después del ataque dinamitero en Oklahoma City en 1995, y a Ronald Regan, cuando respondió al estallido del transbordador espacial Challenger en 1986.

Obama ya había tenido una experiencia de luto nacional, tras el ataque a tiros perpetrado por un militar estadounidense en el puesto del Ejército en Fort Hood, Texas, en el 2009. Trece personas murieron y más de una treintena resultaron heridas.

Entonces, como ahora, Obama enfocó sus comentarios en la forma en que habían vivido las víctimas.

Victories give force to tea party movement

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Washington Post Staff Writers
Wednesday, November 3, 2010; 2:15 AM

Americans cast their ballots Tuesday in House, Senate and statewide races.

 

The tea party celebrated decisive victories on Tuesday night, proving that it has matured from a protest movement into a powerful force for political change.

On Tuesday evening, the movement claimed its first wins in the Senate, as Republican Rand Paul defeated Attorney General Jack Conway (D) in Kentucky and the GOP‘s Marco Rubio claimed Florida. Later in the night, tea-party backed Pat Toomey defeated Rep. Joe Sestak in Pennsylvania.

Sen. Jim Demint (R-SC), who has been a leader of the tea party movement, endorsing candidates and raising money for their campaigns, called the wins part of an “awakening going on in our country.”

The victories, while significant, were offset by some big losses: Senate Majority Leader Harry Reid held onto his seat after a tough Nevada race against Republican Sharron Angle. Democrat Chris Coons grabbed a double-digit win over tea party favorite Christine O’Donnell in Delaware. And in West Virginia, Democrat Joe Manchin beat back a strong challenge from Republican John Raese.

Still tea party candidates and supporters found much to celebrate, calling their wins a mandate for change in Washington.

“We’ve come to take our government back,” Paul said during his victory speech. “The American people are not happy with what’s going on in Washington. Tonight there is a tea party tidal wave, and we’re sending a message to them. It’s a message that I will carry with me on day one. It’s a message of fiscal sanity, a message of limited government and balanced budgets.”

Paul, a tea party activist and son of Rep. Ron Paul (R-Tex.), a former presidential candidate, won a tough Republican primary where he challenged a candidate backed by his party’s top leaders. He excited tea party supporters this summer at his campaign stops, which were feisty affairs heavy on a populist call to arms against what he describes as Washington’s unsustainable spending, crippling debt, career politicians, a “socialist” health-care law and a failure to close the nation’s borders to illegal immigrants.

Rubio, who emerged early on as a marquee tea party-backed candidate, beat incumbent Florida Gov. Charlie Crist, who ran as an independent, and Rep. Kendrick Meek (D). In his acceptance speech, the newly elected senator warned that wins by tea party-backed candidates should not be taken as a sign of support for Republicans.

“The stories are being written about what this election is about,” Rubio said. “We know that a growing number of Republicans will be elected to the Senate. We make a great mistake if we believe that these results are somehow an embrace of the Republican Party. What they are is a second chance.”

In Delaware, O’Donnell blew Republican chances to pick up Vice President Biden‘s former Senate seat. After being endorsed by former Alaska governor Sarah Palin, O’Donnell caught the media spotlight and picked up a surprise primary win over moderate U.S. Rep. Michael N. Castle in that state’s GOP primary. Despite her loss, O’Donnell said the Republican party will never be the same. “And that’s a good thing,” she said. “Our voices were heard. This is just the beginning.”

The tea party effort, which has captured attention with its dramatic, sometimes angry displays of conservative, anti-government fervor, proved its ability to sway Republican primaries in other stunning upsets this year, in Utah, Nevada and Alaska.

Still, uncertainties remain. First is the finding, in a Washington Post canvass conducted last month, that local tea party groups are less organized and politically active than previously thought. Much of the grass-roots organization that swayed primaries was coordinated and financed by large national groups led by Republican insiders, including FreedomWorks, the Tea Party Express and Americans for Prosperity.

Second is the question of how, and whether, such a disconnected army can make a real difference in governing. Polls show that more Americans than not are turned off by the tea party, with many viewing the movement as extreme.

The tea party movement fared better among voters who came out on Tuesday, according to exit polls. Nationally, 40 percent of those who voted Tuesday said they support the tea party, and 23 percent of voters said their vote for the U.S. House was an indication of their support for the tea party movement. Eighteen percent said their Congressional vote was a vote against the tea party. The majority of voters said the tea party was not a factor in their Congressional vote.

U.S. Rep. Chris Van Hollen (D-Md.), chairman of the Democratic Congressional Campaign Committee, said that most voters have “grave reservations” about tea party candidates, some of whom were recruited by Palin, one of the movement’s most visible figures.

“That’s causing great concern to voters from moderate swing districts, because those voters aren’t looking for right wing ideologues. They’re looking for centrist problem-solvers,” Van Hollen said.

Across the country on Tuesday, tea party organizers, in addition to well-funded, national conservative leaders, took a different view. They celebrated their wins and claimed the tea party deserved credit for the increase in the number of conservatives elected to Congress.

Jason Hoyt, the director of the Central Florida Tea Party Council Orlando, said Rubio will be a great senator.

“The tea party movement around the state did a good job by getting behind him, by supporting him early and sending a message to Charlie Crist that we didn’t want his moderate middle-of-the-road wishy-washy politics,” Hoyt said.

Hoyt and his compatriots were figuring out what to do with the big “Mission Accomplished” banner they had made to celebrate former Senate Majority Leader Daniel Webster’s defeat of Rep. Alan Grayson (D). “I guess we were pretty confident,” he said sheepishly.

At Rand Paul’s victory party in the new senator’s adopted home town of Bowling Green, Ky., Fred Barkey, 67, a retired executive, said he thought Paul’s tea party stature would empower Paul to lead efforts to slash welfare and social security spending.

“He’s going to have a lot of influence on the rest of the Republican party, because he’s a national figure,” Barkey said.

Landon Thompson, 58, who was also at Paul’s party, said he and his wife, Barbara, had gone to Washington to protest the health-care overhaul bill and hoped it now would be repealed. Paul’s victory indicated something new, he said.

“For one, I’ll settle in my mind that the Constitution will be looked at seriously… and respected,” Thompson said.

n a haze of cigarette smoke at the Doylestown Moose Lodge in eastern Pennsylvania on Tuesday night, a few tea party supporters and Republicans formed a conga line and belted out the lines of an old Twisted Sister hit. As election returns showed projected wins by Paul and other tea party-supported candidates, the celebrants sang out their opposition to the policies of Democrats and the Obama administration: “We’re not gonna take it anymore!”

The Kitchen Table Patriots, which threw the party, celebrated victories of Republicans Pat Toomey for Senate and Mike Fitzpatrick for the 8th District House seat.

Kathy Posnett, a retired secretary, logged more than 5,500 calls on a phone bank to help make it happen.

“I kept thinking of my daughter,” Posnett said. “I didn’t want her to pay off the stimulus. This is just so awesome. Murphy voted with Pelosi 70 percent of the time. It made me ill. Now he got his.”

 

gardnera@washpost.com thompsonk@washpost.com

Staff writers Darryl Fears in Pennsylvania, David Farenthold in Kentucky, Annie Gowen in Florida, and assistant polling analyst Kyle Dropp contributed to this report.

¿Qué se puede hacer para ser feliz?

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Alejandro Sánchez | Fede Chicou (vídeo) | Madrid


En un momento en el que las palabras crisis, paro, recesión aparecen una y otra vez en los medios de comunicación, parece extraño que una persona admita que, hoy por hoy, es feliz. Pero basta con salir a la calle para comprobar que, con muy poco, nos conformamos.

Normalmente la familia y los amigos son los dos elementos que se señalan como primordiales para encontrarse en un estado de felicidad. Y es que, como nos aclaran varios expertos, las relaciones sociales son un elemento crucial y determinante para la felicidad.

“La felicidad, cuándo se comparte, crece”

Relaciones sociales que tienen su núcleo en la familia. Para la psicóloga Carmen Serrat-Valera, autora de ‘Tú puedes aprender a ser feliz’, la pareja y la familia son los primeros apoyos para encontrar la felicidad en una persona: “Sentirse útil y querido es fundamental”.

La familia tiene un papel determinante para la felicidad de una persona, explica Javier Urra, psicólogo especialista en la educación y la infancia: se puede y se debe educar para la felicidad a los niños. ¿Cómo? “Educando en valores como la solidaridad o el compañerismo, en definitiva, en el respeto al otro. Porque es en los otros donde vamos a encontrar la felicidad”, afirma.

Urra, autor del libro ‘Recetas para compartir la felicidad’, es uno de los promotores y ponentes en el Primer Congreso de la Felicidad, promovido por Coca-Cola, que se celebra esta semana en Madrid. “La felicidad, cuando se comparte, crece”, asegura.

Dejar atrás el estrés

Pero a veces el objetivo no está en hallar, sino en dejar atrás. Para la psicóloga María Jesús Álava, autora entre otros de ‘La inutilidad del sufrimiento’, la clave está en huir del estrés que nos puedan provocar los problemas. “El 95% del sufrimiento es inútil, lo creamos nosotros mismos”. Ella cree que, la mayoría de las veces los problemas surgen de nuestra manera de enfrentarnos a ellos, no de los hechos en realidad.

“Las emociones positivas nos predisponen para el trabajo”

Aprender a controlar nuestros sentimientos en las situaciones adversas es una aptitud importantísima para Álava. “En los momentos difíciles, tenemos que seguir confiando en nosotros mismos”, afirma.

Y, aunque suene a broma, una buena estrategia puede residir en algo tan simple como potenciar el sentido del humor. Por ejemplo, ¿puede ser el trabajo una fuente de felicidad en lugar de una fuente de estrés? Pues para Eduardo Jáuregui, sí.

Jáuregui, psicólogo especializado en la risa, el humor y la psicología positiva, trabaja con empresas, aplicando sus tesis a las relaciones laborales para crear mejores ambientes de trabajo: “Muchas empresas se interesan por estas técnicas ya que está comprobado que mejoran los resultados del trabajador. Las emociones positivas al comienzo del día nos predisponen al trabajo”, asegura.

Los cuatro expertos coinciden en la necesidad de tratar de hacer aquello que nos gusta: “Puede que no nos guste nuestro trabajo, pero siempre habrá alguna actividad que nos haga levantarnos todos los días, que haga que el tiempo se nos pase volando“.

Decálogo para ser feliz

Y si eso no le llega, aquí le dejamos otras 10 recomendaciones que, dicen los que saben, le ayudarán a ser más feliz.

1. La felicidad no es un estado, es una actitud ante la vida.

2. Hay que proponerse ser felices.

3. Creer en nosotros mismos.

4. Aceptar las cosas tal y como nos vienen. Somos humanos y, por lo tanto, cometemos errores.

5. Ver los problemas desde la distancia. Anteponer los pensamientos a los sentimientos.

6. Desear lo que tenemos y disfrutar de ello.

7. Hacer lo que nos gusta. Buscar actividades que nos diviertan y nos permitan disfrutar del tiempo libre.

8. Adoptar una actitud optimista ante la vida.

9. Cultivar el sentido del humor. Es fundamental saber reírse de uno mismo.

10.Apoyarse en la familia. Hacer cosas por los que están a nuestro lado.

Las rutas de la masacre de indocumentados en México pertenecen a “Los Zetas”

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Al amago de pandillas reclutadas y suficientemente armadas a lo largo de por lo menos siete estados del país, Los Zetas permiten a las organizaciones de traficantes de humanos el traslado y ocultamiento de grupos de extranjeros sin documentos o su estancia legal en ese país.

El cártel de Los Zetas controla las rutas y las bandas del tráfico de indocumentados en el sureste de México y la frontera de Tamaulipas con Estados Unidos desde al menos hace 10 años, cuando Osiel Cárdenas Guillén, en ese entonces jefe del cártel del Golfo y quien reclutó entre militares a Los Zetas, decidió ampliar sus actividades del narcotráfico hacia el cobro de piso a los grupos de contrabandistas de humanos y mercancías, de acuerdo con los informes de la Procuraduría General de la República (PGR).

Al amago de pandillas reclutadas y suficientemente armadas a lo largo de por lo menos siete estados del país, Los Zetas permiten a las organizaciones de traficantes de humanos el traslado y ocultamiento de grupos de extranjeros sin documentos o su estancia legal en el país, quienes pagan sumas de entre 3 y 5 mil dólares en su intento por llegar a Estados Unidos. Sin embargo, al final los indocumentados son extorsionados o asesinados, como en el caso de los 72 migrantes masacrados en San Fernando, Tamaulipas.

Su dominio sobre esta actividad se extiende desde Quintana Roo, Yucatán, Tabasco, Chiapas y Oaxaca, y sube por Veracruz hasta llegar a la zona fronteriza de Tamaulipas con Estados Unidos, la misma ruta que siguen los cargamentos de droga. A lo largo de estas entidades cuentan con la complicidad —según documentos oficiales— de agentes de Migración y de la Policía Federal, lo mismo que de autoridades municipales y estatales.

En esas entidades, los grupos delictivos disponen de diversos ranchos o casas de seguridad, así como de autobuses, tráileres o camionetas para cruzar las carreteras repletas de indocumentados procedentes de Cuba, Centroamérica, Sudamérica, o bien de Asia o Medio Oriente, de acuerdo con expedientes de investigaciones realizadas por la PGR y a las que tuvo acceso EL UNIVERSAL.

El cártel de Los Zetas ha recurrido a los asesinatos, extorsiones o a las amenazas para mantener su poderío frente a las bandas de traficantes de humanos o “polleros”, como se les conoce en el argot criminal a quienes trasladan a la frontera norte a los indocumentados por sumas incluso superiores a los 5 mil dólares.

Los “rescates” de migrantes

El cúmulo de ganancias que significa para el grupo delictivo esta actividad les ha llevado a “rescatar” de manos de las autoridades a grupos enteros de ciudadanos extranjeros detenidos por introducirse ilegalmente al país, como se documentó en 2008 en Quintana Roo, según las investigaciones contenidas en las averiguaciones previas

Según esos expedientes, el 11 de junio de 2008 un total de 37 indocumentados —33 cubanos, tres guatemaltecos y una salvadoreña— fueron “rescatados” por un grupo de Los Zetas, quienes disfrazados de agentes federales interceptaron el camión donde eran trasladados los ilegales por oficiales de Migración de Chetumal, Quintana Roo, a Tapachula, Chiapas, de donde serían repatriados a sus países.

El transporte de los indocumentados fue hecho sin el apoyo de la Policía Federal y los oficiales de Migración fueron sometidos, incluso los adiestraron para dar una versión que confundiera a las autoridades sobre la forma en que fueron liberados los extranjeros y quienes finalmente llegaron a Estados Unidos. Los 33 cubanos posteriormente, ya en el país del norte, darían los pormenores sobre ese rescate hecho por Los Zetas. El hecho llevó a la prisión a oficiales migratorios.

Los Zetas tienen una cuota por cada uno de los indocumentados que pretenden pasar los “polleros” a la frontera norte. Su vigilancia y control de los lugares por donde se entra a México y a Estados Unidos a los grupos de gente sin estancia legal en el país les permite conocer quién o quiénes introdujeron ilegales, cómo lo hicieron, cuándo y por cuántos indocumentados deberá pagar la respectiva cuota el “pollero”.

Esta práctica quedó en evidencia en la averiguación previa PGR/UEDO/238/2003, donde miembros de esa organización que fueron detenidos y posteriormente reclutados como testigos protegidos dieron a conocer que desde el año 2000 Osiel Cárdenas Guillén, El Mata Amigos, llamó a Tamaulipas “su plaza” y tenía derecho a cobrar cuotas a prostitutas, fayuqueros, “polleros” y todo aquel que decidiera realizar alguna actividad ilícita.

Según los testigos protegidos Rafael y Yeraldín, desde el año 2000 —cuando irrumpieron Los Zetas— Cárdenas Guillén ordenó vigilar a quienes desarrollaban actividades criminales para que le pagaran cuotas para seguir “trabajando”. El testimonio de Angélica Lagunas Jaramillo reveló que el capo del cártel del Golfo llegó el 16 de agosto de 2001 a su negocio, que poseía en Matamoros, donde vendían perfumes y vinos de contrabando, y sin más le advirtió que si no pagaba cuota igual que otros ordenaría su muerte.

Religiosos enfrentan dilema moral de ayudar a indocumentados

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Por SHAJIA AHMAD

The Associated Press

GARDEN CITY, Kansas, EE.UU. — La monja católica Janice Thome suele tener que asistir a muchos indocumentados en esta comunidad del centro de Estados Unidos. Es gente que trabaja duro por poco dinero, tiene dificultades para encontrar viviendas adecuadas y enfrenta los desafíos emocionales y físicos de la vida del inmigrante.

“Sólo aquellos que están desesperados por alimentar a sus familias cruzan la frontera”, dice Thome. “Aquí enfrentan los mismos problemas (que otras familias), pero los de ellos se hacen mucho peores. Y si consiguen trabajo, siempre tienen miedo de que alguien se entere”.

La monja, que trabaja en la región hace décadas con una organización de hermanas dominicanas, se basa en las enseñanzas católicas para opinar que todas las personas tienen derecho a vivir donde ellas elijan si en su propia patria no pueden tener una vida decente.

Thome asegura que todos los países tienen el control de sus propias leyes y la responsabilidad de compartir sus riquezas.

“Es un acto de equilibrismo (entre las dos posiciones), pero si pensamos que está bien que tengamos un garaje para tres autos mientras otra familia pasa hambre, eso es ser egoístas”, dice.

La nueva ley de inmigración de Arizona generó un intenso debate, en el que se recurre a menudo a argumentos morales.

Algunos líderes religiosos locales como Thome aceptan abordar este tema tan polémico en sitios como el condado de Finney, donde está Garden City y que es un lugar con una alta diversidad étnica: 23% de sus residentes son nacidos en el extranjero, mientras que en el resto del estado el porcentaje es de sólo 5%, según cifras del censo.

La ley de Arizona autoriza a las autoridades locales verificar el status migratorio de toda persona que se sospecha pueda encontrarse en el país ilegalmente y ha generado enfrentamientos entre quienes dicen que es necesaria para combatir a los indocumentados porque el gobierno nacional no hace lo suficiente y quienes la consideran una violación a los derechos civiles y promueve la discriminación de los hispanos.

La ley, que debe entrar en vigor el 29 de julio, enfrenta varios desafíos legales de agrupaciones públicas y privadas, incluido el gobierno federal.

El propio presidente Barack Obama, cuyo gobierno presentó una demanda contra la ley de Arizona, dijo en un discurso en julio en Washington que “reparar el fallido sistema de inmigración no es sólo un tema político, no es sólo un tema económico, sino también una obligación moral”.

Para Thome, la responsabilidad de asistir a los forasteros viene de los tiempos del Viejo Testamento, en que Dios ordenó a los israelíes dar la bienvenida a los extranjeros, fueran “extraños”, “ajenos” o “pobres”.

“Cada una de las personas indocumentadas que conozco quiere ser legal y tener acceso a documentos. Quieren aprender inglés”, dice. “Saben que necesitan hacerlo si quieren ser parte del tejido social de este país”.

El sacerdote ortodoxo Philip Vreeland, de la iglesia de los Tres Jerarcas en Garden City, dice que su iglesia no tiene una posición oficial sobre el tema, pero enseña a obedecer a las autoridades. Al mismo tiempo, agrega, la iglesia tiene la responsabilidad de buscar justicia cuando las leyes son injustas.

“Si un extraño viene a nosotros en busca de ayuda, nos enseña que cuidemos a esa persona”, dice Vreeland. “No sé si hay o no (leyes injustas), pero si es así deben ser resueltas o cambiadas, si son de naturaleza discriminatoria. Después de todo, todos llegamos aquí de una manera u otra”.

En cambio, el pastor Blake Harris, de la iglesia protestante Palabra de Vida, dice que no se opondría a que Kansas adoptara una ley como la de Arizona. Para él, no es correcto darle a los indocumentados la posibilidad de legalizar su situación.

“Nunca denunciaría a un extranjero ilegal si viniera a pedirme ayuda, lo ayudaría lo más posible”, dice. “Pero si es un criminal violento, expúlsenlo, no nos ayuda para nada”.

Harris explica que San Pablo enseñaba a los primeros cristianos a obedecer las leyes, aún aquellas en su contra.

“Sigue siendo un tema moral. Las personas debe obedecer las leyes vigentes y, si son ilegales, deberían ser deportadas”, afirma. “Es lo mismo que si tuviéramos a un asesino en nuestra comunidad, esa persona sigue siendo un criminal”.

En el 2008 había 11,9 millones de indocumentados en Estados Unidos y 76% eran hispanos, según el Centro Hispano Pew.

El Pew estimó asimismo que casi medio millón de indocumentados vivían en Arizona en el 2008, casi todos mexicanos.

Con información del diario The Garden City Telegram: http://www.gctelegram.com

Los niños marchan contra las deportaciones

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Lucía de la Cruz, guatemalteca cuyo esposo fue deportado hace un año, viaja con sus  cuatro hijos, todos nacidos en Miami: Elena, de 10 años; Angélica, de 7; Andrés, de 6; y  Martina, de 3.
Lucía de la Cruz, guatemalteca cuyo esposo fue deportado hace un año, viaja con sus cuatro hijos, todos nacidos en Miami: Elena, de 10 años; Angélica, de 7; Andrés, de 6; y Martina, de 3.

PEDRO PORTAL/ ENH

Por ALFONSO CHARDY

achardy@elnuevoherald.com

En medio de aplausos y consignas, 25 niños nacidos en Estados Unidos y sus padres indocumentados abordaron un autobús en Sweetwater el martes por la mañana para participar el miércoles frente a la Casa Blanca en la “marcha de los niños” contra de las deportaciones.

Las 46 personas a bordo del autobús se congregarán junto a grupos de otras regiones del país en el Parque Lafayette, lugar tradicional para manifestaciones en Washington, D.C.

La protesta ha atraído amplia atención nacional. Los organizadores buscan dramatizar el impacto de las deportaciones sobre las familias, particularmente en las que hay niños nacidos en Estados Unidos de padres indocumentados.

Muchos de los niños a bordo del autobús expresaron temores sobre el destino de uno de sus padres, o ambos. En algunos casos, ya uno de los padres ha sido deportado.

Lucía de la Cruz, guatemalteca cuyo esposo fue deportado hace un año, viaja con sus cuatro hijos, todos nacidos en Miami: Elena, de 10 años; Angélica, de 7; Andrés, de 6; y Martina, de 3.

“Vamos porque el padre de los niños fue deportado”, dijo De la Cruz a El Nuevo Herald mientras el autobús viajaba en dirección norte por la carretera Interestatal 95. ‘‘Había estado trabajando en la construcción por 11 años y le daba a los niños alimentos, calzado y ropa, pero luego migración se lo llevó”.

Agentes de la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE) apresaron a Marco, esposo de De la Cruz, luego de que la policía lo detuviera por una infracción de tránsito.

De la Cruz dijo que ahora amigos y familiares le ayudan a mantener a sus hijos porque está desempleada.

Elena, su hija de 10 años, dijo que le gustaría que la recibiera el presidente Barack Obama para poder darle un mensaje.

“Le suplicaría que detenga las deportaciones porque están destruyendo a las familias, separando a las familias y extraño mucho a mi papá”, afirmó Elena.

Otra viajera, Carla Méndez, ciudadana estadounidense de origen peruano, iba con su hijo de 1 año, Joan Osores, y su hermana Kimberly Méndez, ambos nacidos en Estados Unidos. Joan era el más joven de los 25 menores en el autobús. El mayor tenía 16.

“Todos vamos a Washington para apoyar la lucha por la reforma migratoria”, indicó Méndez. “Francamente, es muy triste ver como los padres se los quitan a los niños”.

Nadie de la familia inmediata de Méndez ha sido detenido o deportado. Sin embargo, dijo que estaba preocupada porque su madre y su esposo son indocumentados. Méndez ha hecho los pedidos de legalización de ambos ante las autoridades inmigratorias. Pero teme que sean detenidos antes de que termine el proceso.

Según un informe del 2006 del Centro Hispano Pew, en Washington, de las 6.6 millones de familias consideradas ilegales en Estados Unidos, un gran número tiene hijos o cónyuges “mixtos”, o sea uno legal y otro ilegal.

El mismo informe indicó que unos 3.1 millones de niños nacidos en Estados Unidos tienen al menos un padre indocumentado.

El autobús amarillo salió de la oficina de la Fraternidad Americana, 10364 de West Flagler St., a las 11 a.m. El chofer declaró que llegaría a Washington en unas 15 horas.

Pero uno de los organizadores del viaje dijo que duraría entre 18 y 19 horas.

Cuando el autobús subió de la calle Flagler a la autopista Palmetto, los niños coreaban consignas como “¡Reforma migratoria ahora!” y “¡Sí se puede!”

Pero al tomar la autopista I-95 al norte de Miami-Dade, gradualmente hubo silencio, mientras los menores comían galletas o sandwiches y veían una película en pantallas de televisión en el techo.

Al tiempo en que el autobús viajaba entre Broward y el Condado de Palm Beach varios estaban ya dormidos.

los Rostros del poder: Sonia Sotomayor

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La primera persona hispana que llega al Tribunal Supremo de Estados Unidos es mujer. Nacida en el Bronx, su madre lo fió todo a la educación, y ella, con brillantez, escaló hasta Princeton, Yale y el más alto tribunal, en el que representa un nuevo perfil de juez, más próximo a la realidad del país.

Texto de Marc Bassets

Sonia Sotomayor, durante su juramento ante el comité judicial del Senado el 13 de julio del 2009,  en los trámites previos a su toma de posesión en el Tribunal Supremo en agosto

Sonia Sotomayor entró, la sala se puso en pie y estalló en una ovación.
Todos querían hacerse fotos junto a ella. Todos querían hablar –quizá sería la última oportunidad de hacerlo con calma– con la ex compañera, aquella muchacha latina de origen humilde que acababa de llegar más lejos que ninguno de sus condiscípulos: hasta el Tribunal Supremo.

El fin de semana del 17 de octubre del 2009, los antiguos alumnos de la Yale Law School, la elitista escuela de Derecho de una de las mejores universidades del mundo, se reunieron para rememorar viejos tiempos, preguntarse por las familias y organizar coloquios sobre cuestiones legales. Sonia Sotomayor, ahora Justice Sotomayor, juez en el más alto tribunal de Estados Unidos, cuyos nueve miembros en muchos casos son más poderosos que el presidente, atrajo toda la atención.

“Fue la estrella de la velada”, recuerda Robert Klonoff, condiscípulo suyo en Yale, amigo durante más de tres décadas, y ahora decano de la escuela de Derecho Lewis and Clark, en Portland, la capital de Oregón.

Klonoff conoce bien a Sonia Sotomayor. Todavía recuerda cómo llegó al mismo Yale que en octubre la agasajaba. Era 1977. Resultaba extraño ver a un hispano en una institución como aquella, un templo educativo de la costa este donde se formaban los patricios de la República, los que tenían conexiones, los retoños del establishment. “Yo mismo me sentía fuera de lugar”, asegura el profesor, que venía de una familia de clase media “sin abogados”.

Y si en Yale Klonoff se sentía “fuera de lugar”, imagínese cómo debería sentirse Sonia…, sugiere el amigo de Sotomayor. En Estados Unidos, donde el concepto de clase media es amplísimo, los Sotomayor no eran considerados siquiera de clase media.

En el bufete de abogados Pavia & Harcourt de Nueva York, donde trabajó.
Nacida en 1954 en una familia de inmigrantes puertorriqueños en el Bronx, uno de los barrios más duros de Nueva York, huérfana de padre a los nueve años, miembro de una minoría apenas presente en los centros de poder de la superpotencia, Sonia Sotomayor “tuvo que trabajar muy duro para llegar ahí”, dice Klonoff. “Sonia no llegó a Yale porque sus padres tuvieran el dinero.”
No. Sonia Sotomayor llegó a Yale –previo paso por Princeton, otra universidad de la Ivy League, los centros más selectos del país– con becas, y, como ella misma ha reconocido, gracias a los programas de discriminación positiva, que facilitaban el acceso de minorías a las instituciones educativas.

Sonia Sotomayor encarna no sólo el sueño de igualitarismo estadounidense y de la meritocracia y el esfuerzo, sino también el sueño latino, el de la minoría más pujante que, sin embargo, tiene una presencia escasa en las élites del país.

Sotomayor no sólo es la primera hispana en llegar al Tribunal Supremo (y la tercera mujer). También es la primera juez que creció en los projects, los barrios de viviendas de protección oficial característicos de las barriadas de Nueva York.

“A veces la más hermosa campanilla puede florecer en un lugar inesperado –una cerca metálica, con vidrios rotos alrededor, junto a un edificio abandonado– regada por alguien cuyo nombre a lo mejor se desconoce”, se lee en una hagiografía para niños titulada La juez que creció en el Bronx. La metáfora es cursi, pero refleja una realidad. Sotomayor sabe, desde niña, lo que es la vida de la calle. Sabe lo que significa sufrir para llegar a final de mes

La juez posa junto a su madre, Celina, en una imagen no fechada tomada en una celebración.
Así como otras familias del Bronx se refugiaban en la religión, y otras vivían de la ayuda del Estado, Celina, viuda de Juan Sotomayor, telefonista de profesión, lo fió todo a la educación (ni a Dios ni a papá Estado), como ha explicado la periodista Lauren Collins en la revista The New Yorker. Celina obligaba a sus hijos Juan (que es médico) y Sonia a sentarse cada noche en la cocina para hacer los deberes. Con esfuerzo y dedicación, la brillante Sotomayor, ya una fanática de la serie televisiva de abogados Perry Mason, estudió con notas sobresalientes en la escuela secundaria católica Cardenal Spellman, y de ahí pasó a Princeton.

En Princeton aquella muchacha cuya lengua materna era el castellano tuvo que esforzarse más que otros compañeros procedentes de mejores escuelas y de familias anglófonas para escribir un inglés correcto, pero acabó licenciándose summa cum laude. Comprometida con asociaciones estudiantiles puertorriqueñas, saltó a Yale, donde se especializó en Derecho.

Foto de familia de los nueve jueces del Supremo tras su incorporación
Después, hizo una carrera fulgurante, desde la fiscalía del distrito de Manhattan, pasando por un bufete privado y finalmente en el Tribunal de Apelaciones de Nueva York. Divorciada tras un breve matrimonio juvenil y sin hijos, absorbida por el trabajo, apenas disfrutó de una vida privada: los compañeros de trabajo eran su familia inmediata. El compromiso con la causa latina, en todo caso, nunca lo abandonaría. Y le ha costado disgustos.

Una frase que pronunció en el 2001 en una conferencia ante estudiantes y jóvenes juristas latinos se convirtió en el argumento principal de los republicanos contra su nominación.
En Estados Unidos, el presidente nombra a los jueces del Tribunal Supremo, pero debe confirmarlos el Senado. Sotomayor salvó sin problemas los interrogatorios previos y la votación en el Senado, y juró el cargo el 8 de agosto del 2009. Pero, si algo le dio quebraderos de cabeza, fue la frase en cuestión: “Me gustaría que una latina sabia, con la riqueza de sus experiencias, llegase a conclusiones mejores que un hombre blanco que no hubiese vivido esta vida”. Por esta frase la llamaron racista, y es probable que ese día la propensión a la hipérbole que se le atribuye le jugase una mala pasada.

Es verdad que se trata sólo de una frase, pero revela un concepto de la justicia determinado, que coincide con el de Barack Obama. El presidente habló, al nombrar a Sotomayor, de la empatía como una virtud de los jueces. La empatía significa entender, más allá de la letra de la ley, el dolor de la víctima, la biografía del criminal: el contexto. Empatía es lo que en Estados Unidos llaman una palabra-código, en este caso para designar una tendencia progresista, y una sensibilidad particular con las minorías.

“Ella tiene la experiencia de ser discriminada, de ser estereotipada”, comenta su amigo Klonoff. Y, podría añadirse, es imposible eludir esta experiencia a la hora de juzgar en el Tribunal Supremo. En la primera sentencia que Sotomayor redactó en el Alto Tribunal, utilizó, por primera vez en la historia de esta instancia judicial, la expresión “inmigrantes indocumentados”, en vez del adjetivo usual –y considerado denigratorio para los inmigrantes– “ilegales”.

La juez, entre el presidente Obama y el vicepresidente Joe Biden en la Casa Blanca, el día que se anunció su elección, en mayo del 2009
En la primera sentencia que Sotomayor redactó, usó el adjetivo inmigrantes “indocumentados”, en vez del denigratorio “ilegales
En una institución donde los jueces son nombrados de por vida, y suelen vivir aislados de la América real, Sonia Sotomayor representa un anclaje en la realidad de este país cada vez más diverso, donde el presidente es hijo de un keniano y donde casi la mitad de los niños que nacen pertenecen a minorías no anglosajonas ni blancas.

El propio Antonin Scalia, la voz más prominente del sector conservador de este tribunal, reconocía el contraste en una conversación reciente con un grupo de periodistas. Scalia, ideológicamente opuesto a Sotomayor, recalcaba el contraste entre la juez y su antecesor, el jubilado David Souter, un hombre que apenas tenía vida social, se retiraba en cuanto podía a su casa en el campo e incluso carecía de televisor. Y recordaba la fiesta con la que los jueces celebraron la llegada de Sonia Sotomayor, con “comida picante” y un ambiente que denotaba que a partir de ahora las cosas serían distintas. “Nos llevamos muy bien”, asegura Scalia, que insiste en negar la imagen pública del Tribunal Supremo como “un nido de escorpiones” en el que los progresistas y conservadores viven en un estado de confrontación permanente.

No dan muestras de estar enfrentados los jueces cuando suben al estrado de la sala de audiencias del Tribunal Supremo, el imponente edificio de la colina del Capitolio de Washington, detrás de la sede del Congreso. Pero para quien asiste a una sesión –cerrada a las cámaras de televisión– queda claro que forman un grupo heterogéneo. El único juez negro, y uno de los más conservadores, Clarence Thomas, se recuesta en el sillón flexible y mantiene la boca cerrada, una costumbre habitual en él. Scalia interviene con frecuencia, e interpela a los abogados de la defensa y la acusación.

El ritmo endiablado del debate, las preguntas incisivas de los jueces que intervienen, los argumentos políticos, las interrupciones, hacen que el Supremo se asemeje más a un parlamento que a la idea que los ciudadanos tienen de un Alto Tribunal, de la última instancia jurídica en el país que en las últimas décadas ha decidido desde acabar con la segregación racial hasta las elecciones presidenciales que otorgaron la victoria a George W. Bush. La sala está llena.

Sonia Sotomayor rompe el tópico del juez novato y tímido que, en sus primeros años en el tribunal, raramente hace preguntas. La juez, que ha llegado con un termo en la mano –¿té? ¿café?– interviene varias veces durante la audiencia de una hora. El síndrome de la novata no la ha afectado. En estos momentos, nadie se acuerda de que lleva poco tiempo en el puesto, ni de que es latina, ni de que nació en el Bronx. Es una más.

Arizona: entre el miedo y el éxodo

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  • Miles de inmigrantes esperan con temor y las maletas hechas la aplicación de la ley de inmigración

MANUEL M. CASCANTE / ENVIADO ESPECIAL A PHOENIX
Algunos ya han puesto tierra de por medio. Las agencias de alquiler de viviendas y los colegios dan fe de ello. Pero la mayoría de los inmigrantes irregulares mexicanos que viven en Arizona, casi medio millón, «ponen en orden sus cosas y esperan», dice el cónsul general de México en Phoenix, Víctor Manuel Treviño. Los «ilegales» que ya han abandonado Arizona se han movido, como es lógico suponer, a otros estados de la Unión. Son los menos quienes han regresado a México.
El 29 de julio es la fecha marcada en rojo en el calendario: ese día, salvo que una juez federal lo impida, entra en vigor la ley SB-1070, que permite a las policía locales detener a cualquier persona sospechosa de estar irregularmente en el país, lo cual supondría un delito penal. «El origen de esta ley es evidentemente político, en pleno año electoral —dice Triviño—. Pero nuestra obligación es defender la dignidad y los derechos civiles de nuestro compatriotas ante una ley que, basándose en las características raciales de las personas, afectará a inmigrantes legales e ilegales y a norteamericanos de pleno derecho».
Por lo pronto, los cinco consulados de México en Arizona recomiendan a sus nacionales que respeten todas las leyes y reglamentos, eviten conflictos en la vía pública y en sus domicilios, porten siempre consigo su documentación y hagan valer sus derechos ante una posible detención. A tal fin han puesto en funcionamiento un teléfono gratuito de ayuda permanente.
Arizona vivió en la última década un importante desarrollo económico e industrial, que atrajo mucha mano de obra extranjera. El mayor control fronterizo desde el 11-S también facilitó la inmigración ilegal por esta parte de la linde entre México y EE.UU., puro desierto difícil de vigilar. Pero la crisis financiera de 2008 golpeó muy fuerte «y, a la hora de buscar culpables, se eligió la parte más débil, el inmigrante; y, además, criminalizándolo al vincularlo injustamente con el crimen organizado y el narcotráfico», señala el diplomático.
¿Pérdidas o ahorro?
Quienes permanecen en Arizona lo hacen con temor. Aunque la SB-1070 aún no ha sido puesta en práctica, saben que tanto la Policía como los agentes del sheriff del condado de Maricopa, el «duro» y célebre Joe Arpaio, están a la que salta. La impronta de la legislación aprobada por la gobernadora Jan Brewer el pasado mes de abril también se ha hecho notar en la demanda de ayudas sociales e incluso en las denuncias ciudadanías por parte de la población hispana.
Los defensores de la ley alegan que este éxodo le ahorrará dinero al estado (cuyas cuentas están en número rojos), porque los contribuyentes no tendrán que pagar los costos de educación y salud de los «sin papeles» (a los que ya se pretendió denegar este derecho por ley). Sin embargo, las fuentes consulares replican que la mayoría de indocumentados pagan impuestos, tanto directos como indirectos, y muchos no hacen uso de sus derechos sociales por temor o por desconocimiento. Los «latinos» participan en el 16 por ciento de las transacciones comerciales en el Estado, lo que representa unas ventas de 31.000 millones de dólares, según la Cámara de Comercio Hispana.
El republicano John Kavanah, promotor en la Cámara de Representantes estatal de la ley, asegura que la huida de inmigrantes saneará las cuentas del Gobierno. Kavanah cita un estudio de la Federación para la Reforma de la Inmigración que estima en dos mil millones de dólares anuales el gasto estatal en educación, medicina y cárceles a cuenta de los «ilegales». También predice que la tasa de desempleo (cercana al 10 por ciento) se reducirá cuando los deportados o huidos sean reemplezados por parados estadounidenses.
El legislador reconoce que algunos negocios sufrirán, pero será por culpa de la dejación del Gobierno federal en el control de la inmigración irregular: «Algunos bolsillos sufrirán, pero cualquier negocio que tenga demanda sobrevivirá. Ahora bien, si no hay demanda de ese servicio, el negocio se irá a la ruina. Pero se supone que ese el principio de toda economía eficiente».

La tormenta Agatha como prefacio a la catástrofe mayor en Centroamérica

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Cráter provocado por a tormenta Agatha en Ciudad de Guatemala

El cielo tormentoso, gris cerrado y los relámpagos a  lo lejos, presagiaban algo nefasto, en el ambiente, no solo la bruma flotaba, cierta incertidumbre aquejaba los ranchos cercanos a la desembocadura del río lempa en El Salvador. No era para menos, poco mas de seis meses atrás, el 8 de noviembre, una situación similar había anegado completamente los pueblos de Verapaz y Guadalupe en San Vicente, con una correntada de lodo y rocas, tan grandes como para pasar sobre las casas de barro y aun alojarse en las salas, comedores y dormitorios, algunas aun están ahí, como recuerdo de la tormenta Ida, que arrojo mas de doscientos milímetros cúbicos de lluvia en menos de dos horas en la zona del volcán Chinchontepec. La cifra de muertos se determino en un par de cientos, al igual que los desaparecidos, refugiados y desamparados.

Protección civil denunciaba días atrás que El Salvador, como toda el área centroamericana, según los estudios de impacto de las Naciones Unidas, son las zonas mas vulnerables y frágiles ante cualquier fenómeno climático. Guatemala, aun vivía la alerta del volcán Pacaya y su insistencia de recordar que estas tierras están a merced del capricho de los elementos. El aeropuerto La Aurora se encontraba cerrado para el día 28 de mayo.  Todos los vuelos se desviaron al aeropuerto de El Salvador, aun los que transportaban la ayuda tan necesaria para los afectados por la erupción nerviosa de las tierras de fuego.

El cielo encapotado, amenazaba con desparramarse con toda la furia del trópico. La emergencia se decreto después de casi diez horas de lluvia, deslaves que cerraban las carreteras y, como siempre, las victimas inocentes de la pobreza y marginación, los pobres que perdían lo que no tenían. Apenas la primera lluvia seria del invierno, en menos de doce horas, ya desbordaban los ríos, cerraba caminos y enterraba los sueños. ¿A dónde? En los países del triangulo norte de Centroamérica; Guatemala, El Salvador y Honduras. Los tres se hermanaban en un mismo dolor.

La lluvia prosiguió hasta que al mediodía del sábado 29, se declaraba, casi uniformente en los tres países la alerta roja. Se suspendían las clases, los recursos del estado se podían utilizar para la situación habilitando refugios, alimentos, frazadas y todo lo necesario para tal fin.

La televisión presentaba las corrientes anegando puentes, ciudades hasta fundirse en un mar oscurecido y turbulento, como el futuro de los sobrevivientes. Nuevamente el macabro conteo de victimas, de desaparecidos y las millonarias perdidas en infraestructura y agricultura.

El presidente Funes se dirigió con la comitiva de Protección Civil a solicitar, casi suplicar a un par de comunidades en zonas de riesgo para que evacuaran con la necesidad de salvar la vida. La gente, mas por curiosidad que por necesidad de vivir, salio a escuchar al presidente enfundado en una chumpa de cuero, megáfono en mano subido en la cama de un pick up. Pocos entendieron que era mejor evacuar antes que lamentar.

Al anochecer del día 29 se explicaba la cantidad de lluvia que había caído, para ejemplificar, decía el director de Protección Civil, han caído cuatro barriles de agua por metro cuadrado del territorio, la tierra ya no puede drenar mas agua. El presidente explicaba en cadena de radio y televisión que ni una gota de agua podría soportarse sin que la catástrofe se hiciera mayúscula.  Si hubiese sido una suplica al cielo, esta fue escuchada, el domingo las lluvias cesaron en intensidad, amaneciendo con un dreno desde las montañas que mantenía constante la imagen de los ríos arrastrando aves y animales en una danza uniforme y concéntrica, todos en fila, como flotando en un mar de sueños rotos, se fugaban a un  punto común, desapareciendo metros adelante para no verse mas.

La cifra de mortandad en los tres países, nunca se lograr tener en firme, hay familias enteras que Vivian en tal pobreza, que nadie sabia donde se encontraban al perderse entre lo mas espeso de los pocos bosques salados de la zona. Para efectos estadísticos dejaremos el número en cerca de doscientos nombres, para efectos morales, serán más de trescientos. Guatemala ya se adelanto pidiendo el cese de las deportaciones de inmigrantes ilegales desde los Estados Unidos de América, mientras dura esta situación, El Salvador solicito la ampliación del programa de protección temporal para mantener la estabilidad económica necesaria ante este momento.

A manera de recuerdo, como que no bastara con el dolor y la fragilidad de la tierra, en Guatemala, la naturaleza se encapricho aun mas, drenando la tierra en un cráter inmenso, como casa de una oruga milenaria, oscuro y agobiante. Uniforme y simétrico, como cavado por una titánica mano misteriosa. Ya en el dos mil siete, se presentaban este tipo de fenómenos, pero este nuevo, con sus cien metros de profundidad, según las ancianas beatas, es parte de la premonición de fenómenos apocalípticos propios de la cultura maya.

Realmente semejante agujero impresiona, aunque la explicación científica explica y simplifica que el sistema de drenajes subterráneos se ha visto colapsado, por lo que el agua ha ido horadando la roca caliza hasta llegar a un punto crítico en el que se ha producido el derrumbe. Este fenómeno recibe el nombre de erupción kárstica. Que si bien le quita el velo de misterio al asunto, deja para el pueblo la idea que algo más esta por pasar.

Definitivamente nuestros pueblos se mueven entre la calamidad y el misticismo, desgraciadamente el dolor ante el desastre, siempre nos planta cara para recordar que mientras no se tomen medidas de contingencia, siempre será esta la zona mas vulnerable del planeta. El sistema de monitoreo de huracanes en Miami, Florida, el pasado siete de abril, pronosticaba la formación de quince tormentas que podrían afectar esta latitud, para el día siete de junio, cambiaron sus pronósticos para dieciocho tormentas de las cuales diez evolucionaran en huracanes de diversas categorías y fuerzas que afectaran directamente el triangulo norte de Centroamérica. El dolor y la catástrofe no son meras profecías.